google.com, pub-9878019692505154, DIRECT, f08c47fec0942fa0 Cuba Inglesa: Cuba, Puerto Rico y la opción española (IV y final)

jueves, 3 de septiembre de 2009

Cuba, Puerto Rico y la opción española (IV y final)

por Francisco J. González

Hemos tratado de presentar una alternativa innovadora, beneficiosa para Cuba y que rompa el impasse al que se encuentra sometido el proceso descolonizador de Puerto Rico, debido a las profundas divisiones ideológicas dentro de la sociedad puertorriqueña y a la ambivalente actitud hacia la isla que mantienen tanto el Congreso como la nación estadounidenses. Entendemos que es crucial lograr satisfacer al mayor grado posible aspiraciones, intereses y necesidades de todas las partes envueltas en este proceso, y que el desenlace sea uno que ofrezca la posibilidad de un futuro mejor para las sociedades puertorriqueña y cubana.

Ninguna de las opciones tradicionales puede garantizar simultáneamente la preservación de la cultura e identidad nacional, aumentar el desarrollo económico y mantener lazos políticos con una superpotencia mundial que asegure la estabilidad política interna, ofrezca asistencia económica y provea un horizonte más amplio para el desenvolvimiento de los pueblos puertorriqueño y cubano. Sin embargo, la reincorporación de Cuba y Puerto Rico a España cumple con todas las condiciones arriba establecidas: la Constitución española garantiza explícitamente el respeto a la cultura de las diversas nacionalidades dentro del país, estableciendo además las Comunidades Autónomas como expresión política y administrativa de esta identidad nacional separada (la Unión Europea, por su parte, extiende un reconocimiento similar a través del Comité de Regiones).

Como comunidades autónomas y entidades semiindependientes miembros de la UE, Puerto Rico y Cuba poseerían la flexibilidad política y los recursos económicos para convertirse en centros comerciales y financieros del hemisferio. Finalmente, los criollos se convertirían en ciudadanos de la Unión Europea, formada sobre firmes bases democráticas y con el potencial para desplazar a los Estados Unidos como la principal potencia económica del planeta.

El liderato político puertorriqueño, y la clase política cubanoamericana, tienen la oportunidad de entablar un diálogo con España, con la UE, con el Congreso estadounidense y con el pueblo de Cuba y Puerto Rico en el que se discutan honestamente todas las avenidas para resolver el problema del estatus, y mirar hacia adelante.

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