martes, 7 de diciembre de 2010

Sus cadenas, como joyas

por Armando Añel

Culturalmente hablando, el cubano crece y se educa con el chip incorporado de una excepcionalidad pretenciosa, de doble filo. Le han inculcado desde pequeño que no hay cielo tan azul como “su” cielo. Que Varadero es la mejor playa del mundo. Que su himno es el más hermoso de todos. Que su bandera. Que sus mujeres. Que su sentido del ritmo. Que sus héroes y mártires... De manera que en la olla de presión de la cultura nacional la mesura, la objetividad, el respeto a la diferencia, quedan tan blanditos que se le deshacen entre las manos.

En Cuba se subestima lo ajeno –más allá, por supuesto, del acercamiento pragmático, coyuntural, o las excepciones que confirman la regla--, entre otras razones porque la cultura predominante le ha hecho creer a los cubanos que son, como afirma la tonada de una canción popular, “lo máximo”. El acercamiento al diferente a menudo es tomado, íntimamente, como un signo de debilidad y, en casos extremos, hasta de incultura --cuando precisamente es todo lo contrario--, también porque, adicionalmente, se habita un espacio sociopolítico en el que los unos desconfían de los otros. Así, se ha desarrollado una cultura del enfrentamiento y la intolerancia que en los últimos cincuenta años ha ganado considerablemente en intensidad, y todo esto en el marco de un país de limosneros donde el extranjero es ciudadano de primera respecto al nacional. Una nación parásita, pedigüeña y borrega que se llena la boca hablando de “dignidad”. Esclavos de su dueño y esclavos de su ego, exhiben sus cadenas como joyas, con absoluta desfachatez. Otro producto relacionado: La esquizofrenia.

Paralelamente al nacionalismo recalcitrante, marcha la intolerancia. O se desgaja de aquél. Una mentalidad ultranacionalista, de enfrentamiento y/o subestimación del otro, en nada favorece el arraigo de la curiosidad, del acercamiento y la aceptación de lo diferente. Porque ejercer la curiosidad desde el respeto a la diferencia, exige madurez. Exige lo mejor de nosotros puesto al servicio del conocimiento y reconocimiento de lo ajeno, de lo diferente. Por eso la genuina curiosidad, que no la intromisión, está íntimamente relacionada con la tolerancia, valor sin el cual no funciona una verdadera democracia.

También, orgánicamente, el ultranacionalismo funge como caldo de cultivo ideal para la irresponsabilidad victimista. Dado que el cubano es “un pueblo heroico, trabajador, intachable –en resumen, superior—”, no es posible entender el subdesarrollo, o la pobreza, o incluso la ausencia de ciertas libertades básicas, sino como consecuencia de la agresión del otro, del diferente. El otro es el responsable. El otro trabaja a la sombra, o abiertamente, para obstaculizar nuestro avance. El problema es profundo y, cabe subrayarlo, va más allá del modelo político vigente en Cuba.

4 comentarios:

José Ramón Morales dijo...

Hola:
En Cuba lo que hay que meter en una olla son esas cadenas, los mártires, tanto de la Guerra de los Diez Años, la Guerra Chica, la Revolución de Marti, y todos esos “mártires” como el Ché, Camilo, etc y poner a arder la olla por tres dias y esperar a que no resuciten. Después crear una Cuba futura sin ataduras, desde cero, sin tener que estar consultando muertos. Eliminar todas esas consignas, y dejar a los muertos descansar en Paz y omitir la palabra Revolución para siempre.
Un abrazo

Anónimo dijo...

la unica atadura seria la que propones, pedir el permiso de todo a Espana.

Anónimo dijo...

para eso le pido permiso a los americanos, que estan mas cerca y son mas practicos

en Spain ya se estan muriendo de hambre, te has enterado amigo Jose?

José Ramón Morales dijo...

Hola Anónimo, no tendríamos que pedirle permiso a España, expondríamos nuestros pensamientos y quizás hasta tuviésemos un presidente español nacido en Cuba. Con EEUU los cubanos no le pueden pedir permiso porque no entienden ni su idioma y no lo quieren aprender. Con España discutimos al mismo nivel, con EEUU no sabemos la verdadera agenda para con nosotros. Prefiero estar de igual a igual que Superior a inferior. España en estos momentos esta mal con la crisis, pero los cubanos podemos aportar mucho y a la vez ellos y la Unión Europea podrían ser muy beneficiosos para Cuba y los cubanos. Saludos