domingo, 13 de febrero de 2011

Jorge Luis Borges: ¿Con qué puedo retenerte?

¿Con qué puedo retenerte?
Te ofrezco magras calles, atardeceres desesperados, la luna de los corroídos suburbios.
Te ofrezco la amargura de un hombre que ha mirado largamente la luna solitaria.
Te ofrezco mis antepasados, mis muertos, los fantasmas que los hombres han honrado en mármol:
el padre de mi padre muerto en la frontera de Buenos Aires, dos balas atravesando sus pulmones,
barbudo y muerto, cubierto por sus soldados con el cuero de una vaca;
el abuelo de mi madre ―con sólo veinticuatro años― encabezando una carga de trescientos hombres en el Perú, ahora espectros en desvanecidos caballos.
Te ofrezco cualquier agudeza que puedan contener mis libros, cualquier temeridad o humor en mi vida.
Te ofrezco la lealtad de un hombre que nunca ha sido leal.
Te ofrezco ese meollo de mí mismo que he salvado milagrosamente: el corazón central que no comercia con palabras, no trafica con sueños y no han podido someter el tiempo, la alegría, las adversidades.
Te ofrezco la memoria de una rosa amarilla vista en el ocaso, años antes que hubieras nacido.
Te ofrezco explicaciones de ti misma, teorías sobre ti misma, auténticas y sorprendentes noticias de ti misma.
Puedo darte mi soledad, mi oscuridad, el hambre de mi corazón; intento sobornarte con la incertidumbre, con el peligro, con la derrota.

Traducción: Neo Club Press

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