domingo, 28 de agosto de 2011

Concierto en una palangana

En la ardiente noche de Cumberland, el concierto avivó las protestas de decenas de refugiados. Rostros desencajados, o enrojecidos por el insulto: cuerpos afinados por el recuerdo, vibrando en la indignación del éxodo inminente: El concierto balsa, el concierto semivacío, el concierto por la otra cara del Gran Salto Adelante: oquedad escapada de un mundo ya desaparecido aun sin asumirlo, echándose al mar en pos de… ¿Playa Hedónica?

Milanés a punto de ser rescatado de su sopor antiguo. Comprobando, tal vez, que es posible escapar a través del orificio abierto en la pared de la celda con una cuchara.

“Playa Hedónica”, “Playa Hedónica”, murmuraban los escasos testigos ya con el trovador en el estrado. Como en un susurro ininteligible, inevitable, que éste se esforzó en descifrar. ¿Playa Hedónica? ¿Playa Hedónica? Él también podía acompañarlos en su huida hacia ese otro mundo imposible, vislumbrado apenas pero acogedor en su dulce independencia, hacia la vastedad de la arena exultante y los oasis de la rivadavia, pero no sabía manejarse solo. Y primero tenía que cantar. Si me faltaras: Yolanda eternamente traicionada, desdibujada tras el oscuro velo de la ceguera ideológica.

Una vieja canción de Milanés el Balsero, náufrago en una palangana.

1 comentario:

Cuba Inmersa dijo...

Espero les sirva para sacar conclusiones mi opinion sobre Pablito aqui:


http://cubainmersa.blogspot.com/2011/08/inmundo-garcia-como-agua-en-chocolate.html