domingo, 26 de abril de 2009

Desratizando (I)

por Aguinaldo Enterrador

La correspondencia privada tuvo siempre un carácter poco menos que sagrado. Fue escandalosa y de una repercusión inusitada, al punto que hizo a la mayoría de las naciones replantearse los términos en que trascurrirían en el futuro los intercambios de alto nivel con la jerarquía cubana, la rastrera revelación de una conversación telefónica, sostenida con el presidente mexicano Vicente Fox, por parte del dictador cubano Fidel Castro. Cada día tenemos noticias de casos de interceptaciones telefónicas a políticos y hasta a jefes de estado por parte de privados, servicios de inteligencia extranjeros, e incluso por parte del poder ejecutivo y sus instancias en algunos países.

La república virtual, este ensayo de sociedad en que se han erigido los blogs, no ha estado ajena a lo que sucede en el mundo real y, como reflejo de él, reproduce y magnifica todos sus vicios. El reciente escándalo, cuyo colofón ha sido la revelación por parte del artista gráfico José Varela de un conjunto de correos electrónicos que fueron parte de su correspondencia privada con el activista político anticastrista Ernesto Hernández Busto, es de alguna manera un muestrario de las miserias a que conduce el irrespeto por valores esenciales para la convivencia en sociedad.

Vale la pena poner en perspectiva los hechos para que puedan ser vistos en toda su dimensión. En su momento, cuando el administrador del blog Penúltimos Días, al calor de una turbia refriega de anónimos y suplantaciones de identidades o de seudónimos, decidió delinquir revelando el IP del crítico de arte Ernesto Menéndez Conde, unas pocas personas protestaron el hecho, dada la importancia del precedente que sentaba. Nadie, sin embargo, podía predecir las consecuencias de este evento. En primer lugar, se desató una irrefrenable pulsión transgresora que ha llegado al extremo de acudir al uso de GPS y otros medios técnicos para rastrear e invadir la privacidad de personas y develar sus identidades y localizaciones. Se ha comenzado a evitar la correspondencia con personas que no sean de la más absoluta confianza e incluso se graban y archivan todas la comunicaciones personales para evitar que sean distorsionadas, editadas o usadas con fines subalternos posteriormente.

Es el triunfo de la suspicacia sobre la espontaneidad y de la autocensura sobre la libertad de expresión. En medio de toda esta magnificación de la miseria, se corre el riesgo de sublimar las improbables bondades del control, la censura o la falta de transparencia, y se crea el caldo de cultivo para el florecimiento de la intolerancia y los extremismos.

¿Vale la pena dar por sobreseídos los componentes que atañen, en lo personal, a la probada amoralidad del protagonista y remitente de los correos de marras? No pasaría de ser un evento en que se prueba la baja catadura de un individuo, si éste se limitara a verter ofensas y denuestos contra su enemigos y hasta hacia sus colaboradores, conociendo todos que de hipócritas y traidores la humana grey fue bien surtida, si éste no fuera la cabeza visible, el rostro, la imagen de un proyecto como PD. Amparado en este blog, EHB ha pedido financiamiento a sus lectores, algunos de los cuales, en su mayoría identificados por su abierta militancia derechista y sus simpatías republicanas, han donado, a la espera que sus dineros sirvan a las ideas y causas en las que creen.

Pero resulta que, a la par que rompía lanzas apoyando las políticas del gobierno republicano de Bush, polarizando e ideologizando el blog para contentar a sus financiadores, Ernesto Hernández negociaba a sus espaldas con los demócratas para insertar en el blog artículos de opinión favorables a sus puntos de vista, por dinero, sin revelar que recibía remuneración por ellos. Este es un matiz que hay que dejar claro. No se trata de la venta de un recuadro de publicidad que uno sabe que lo es y se la toma como tal, sino de lo encubierto del asunto. En eso radica la estafa, que compromete la libertad de prensa de la que desvergonzadamente se burla con cinismo extremo cuando habla de su “onda independent” y llega a decir: “Y nada de filtraciones antes del lanzamiento. O niego todo”.

EHB no sólo ha traicionado a sus colaboradores, que en su mayoría han dejado de serlo porque no quieren ver sus nombres en un sitio que ampara tales prácticas; ha estafado a los que habían confiado en él haciendo donaciones para una causa que creían bien representada.

Nota de la redacción:
Dado que la cosa se pone caliente, como quien dice, volvemos a insistir en el derecho a réplica que en este blog tienen los aludidos. Los remitimos al editorial que en su momento publicamos a propósito del asunto. Pinchar aquí.

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