martes, 10 de noviembre de 2009

El cascarón vacío

por Armando Añel

El castrismo, su policía política, parecen cada vez más un cascarón vacío. Mucha superficie, pero poco contenido. Legendaria ha sido la capacidad de la Seguridad del Estado cubana para neutralizar, aislar o reprimir directamente las muestras de disenso de la emergente sociedad civil de la Isla. Pero esta vez, en torno a la marcha-performance del pasado viernes en El Vedado, La Habana, demostraron unas fisuras que empujan a revisar pasadas actuaciones en busca de errores garrafales que no lo fueron tal vez por azar, tal vez por sobreestimación ciudadana.

La marcha tuvo lugar y a las fuerzas de seguridad del castrismo les tocó hacer el peor de los papeles: ni pudieron evitarla en sí misma, ni pudieron evitar la apoteosis represiva de emprenderla a golpes contra unos jóvenes blogueros que se negaron a ser manejados como ganado vacuno. Lo de este viernes fue una muestra de que, en Cuba, ni la policía política es ya tan sagaz, ni los tiempos son los mismos. El fenómeno de Internet --Youtube, Twiter, Facebook, la blogosfera…-- marca la diferencia con su capacidad para sacar a la luz pública y propagar, en tiempo récord y con lujo de detalles, los desmanes de la oficialidad.

Detener a unos manifestantes y permitir la asistencia de otros –más que permitir, vigilar—demuestra que la Seguridad carece de suficiente personal especializado o de suficiente capacidad de movilización o de suficiente talento organizativo con que parar manifestaciones de este corte, más imaginativas que las tradicionales. Un paso de avance ingenioso el dado por OMNI-Zona Franca. Y emprenderla a golpes contra unos blogueros para meterlos en un auto, en una suerte de secuestro express, demuestra que el sentido común comienza a ser un lujo en el seno del castrismo ortodoxo. Todo esto podía hacerse con relativa impunidad cinco años atrás, o todavía puede hacerse en provincias, pero en plena capital, y contra internautas, parece un error de bulto. La fuerza bruta es la última barrera a la que al régimen le es dable recurrir en su afán por retrasar el advenimiento de la democracia. Pero las imágenes le darán la vuelta al mundo.

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