martes, 24 de noviembre de 2009

La invasión y los bomberos

Prácticamente todos los días arriba uno, o varios, a Miami. Constituyen casi una oleada migratoria, asentada en la reciprocidad cultural, la coartada de la familia o los amigos, las nostalgias de un público cubano más joven que nunca o la pura y dura ley de la oferta y la demanda. La administración Obama, y sus políticas de acercamiento en el plano cultural, han desatado la estampida. Juan Formell, Rosita Fornés, Amaury Pérez, el Boni de La Charanga… hasta el Septeto Nacional Ignacio Piñeiro. Sin mucho ruido, ruedan las nueces. Se trata de una invasión en toda regla, definitiva o itinerante, pero invasión al fin y al cabo. La cultura oficial cubana está tomando Miami por asalto. Shows como el de Alexis Valdés, y la relativa moderación de un exilio histórico antaño más impetuoso, facilitan el aterrizaje.

Tras el concierto de Juanes en La Habana, la tendencia ha ganado muchos dígitos. Y parece irreversible. La cuestión es saber en qué medida contribuirá a abrir brechas en dirección a la democracia en Cuba. Ciertamente, se han encendido las alarmas en la capital del exilio, pero todavía no llegan los bomberos.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Estamos planeando una accion de sabotage.

Anónimo dijo...

¿la aplanadora?, ¿no estaremos desfasados?, ¿y qué tal si sencillamente pasa, así sin conflicto?. La dictadura no tiene derechos, y no es una relación justa; pero nadie sabe qué hay más allá de esto, y va y por lo menos tenemos una situación distinta, que nos permita ser más creativos y humanos.

Anónimo dijo...

Las agrupaciones castristas llegan a llenar sus bolsillos a costa del exilio. Luego se regresan como si nada. Nosotros estamos manteniendo aquello.

jose luis sito dijo...

La cuestión que plantea indirectamente Cozita es de mucha importancia. ¿Aislamiento o relación con la dictadura?
Así de brutal la pregunta quizás no valga la pena. En los dos casos hay de ganar y de perder.
Lo que quizás importe es de hacer la contabilidad de las ganancias en los dos casos.

Aislados de la dictadura, sin contacto con ninguno de sus miembros los menos fanatizados, sin ninguna posibilidad de contacto ni de dialogo con nadie no veo como podemos modificar algo, tan solo sea en sus mentes. Podemos pensar como Zoe Valdes: dialogo cero, contacto cero y relación cero. En este caso, el cambio, lógicamente, será de cero. Este tipo de pensamiento está errado porque no concibe que siempre, inevitablemente, llega el momento en que tienes que ponerte alrededor de una mesa para negociar. Hasta hubo que negociar con los nazis, por lo menos para la capitulación. O sea, esa concepción extremista, radical, del dialogo cero es una aberración mental. Claro que el dialogo, la negociación y los compromisos deben de ser llevados con un objetivo y con una ética, algo que por ejemplo ha olvidado el actual gobierno español, ocupado únicamente de sus propios intereses. Pero podemos ver que la Administracion Obama no lleva el asunto por el mismo camino, sigue contando con los actores de la sociedad civil cubana, por ejemplo. El compromiso de Obama es de no aislar la dictadura sin perder de vista los principios y los valores. El aislamiento encierra a los adversarios en sus torres inexpugnables.

La relación, el acercamiento a ciertos sectores castristas, como por ejemplo el sector cultural, es de mucha importancia, porque el régimen siempre se ha servido de ese aparato de cultura como pieza clave de su propaganda y por consecuencia de su represión. Cuando miembros de la cultura del régimen castrista firman una carta, es para apoyar la represión. Nos podemos preguntar si esas personas la hubieran firmado teniendo relaciones mas estrechas y amistosas fuera de Cuba. Podemos preguntarnos si Amaury o Paz la hubieran firmado hoy, ahora que existe una mayor relativa serenidad en las relaciones humanas dentro y fuera de Cuba.
Estoy convencido que el acercamiento, el dialogo, todo lo que pueda permitir el contacto, el empalme los unos con los otros, será benéfico.
Hay que acercarse al otro, y en un cierto sentido es lo que hizo Reinaldo Escobar llamando al agente Rodney a dialogar. El agente no fue a dialogar, pero hay otros que si están dispuestos a hacerlo. Debemos apostar sobre estos, trabajar con estos, que ya saben que el régimen está condenado pero que tienen miedo al cambio. Porque los que tienen miedo son ellos.

Entonces hay que apostar por el dialogo, la negociación, el compromiso. Esto no significa que hay que abandonar la lucha de resistencia, al contrario, hay que continuar con completa determinación a presionar el régimen castrista, a forzarlo a ese dialogo. Por un lado lucha de resistencia constante y determinada; por el otro acercamiento y dialogo con los elementos del régimen menos extremistas.
Ahora, todo depende como esos elementos castristas serán recibidos. Si en Miami se ponen a hacerles actos de repudio, como aconseja tontamente Zoe Valdes, lo único que se demostrará es que somos tan vulgares, intolerantes, inhospitalarios y fanáticos como ellos.
Yo por mi parte me niego a dar una imagen tan miserable del denominado exilio. Con los huevos me hago una tortilla, y nunca se me ha ocurrido tirarle ninguno a nadie.

Anónimo dijo...

la cultura es la que está a la vanguardia del cambio...

Anónimo dijo...

el cambio es lo que está a la vanguardia de la cultura

Anónimo dijo...

la cultura esta a la vanguardia de la gozadera, y la gozadera esta a la vanguardia del cambio

a gozaaaaaaaarrrrr

ese es el cambio que entienden en Cuba

Reflexiones de Chocolatico Pérez dijo...

Es muy importante lo que se dice aquí, la Invasión no va a parar, y ojalá todos puedan venir. Lo más importante es que esa Invasión constituye un reto. Veremos quién gana, serán un poco más libres en Cuba o serán un poco más comunistas en Miami?

Anónimo dijo...

¿Miedo a la apertura?

Que le tenga miedo a la apertura la tiranía, no nosotros en el exilio.

¿Llenando los bolsillos?

¿Acaso no somos nosotros mismos los que sostenemos esa economía con las remesas familiares?

¿Voy a dejar a ayudar a mi madre y mi hermana por los giros de la política?

Obviamente no.

Y menos por lo que digan los de las aplanadoras de lado y lado.

Los contactos, la moderación y el diálogo son el camino hacia una revoluciòn de terciopelo como en República Checa.

El Este de Europa, el Chile de Pinochet y la España de Franco son los modelos para el éxito y la despolitización de las generaciones futuras.