
“Estos personajes tienen nombre y apellidos y pululan entre nosotros con abrazos y apretones de manos, para luego entrar con anónimos a los blogs e implantar una supuesta elite de grupito en los espacios culturales en que predominan sus influencias. De nosotros depende que un día una organización como el Pen Club de Escritores del Exilio no tenga una directiva integrada por estos personajes perniciosos, que nos habitan como silenciosas sanguijuelas. Por favor, estemos alertas, unámonos y evitemos que triunfe el reino de la infamia”.
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