miércoles, 31 de marzo de 2010

Cuba, el parto de la violencia

por Armando Añel

Históricamente, la violencia ha jugado un rol fundamental en las revoluciones de izquierda. En sus inicios sobre todo, cuando el nuevo régimen recurre a la demolición de las estructuras tradicionales para imponer un orden de cosas favorable a sus intereses, pero también en sus postrimerías. En determinados contextos, paradójicamente, la violencia del nuevo orden se define como reacción a más que como consecuencia de. En el ámbito de la sucesión castrista, con la muerte del máximo responsable de la tragedia cubana a la vuelta de la esquina y la oposición pacífica reverdeciendo laureles, la reacción –lo reaccionario— emana del poder, concretamente de su nerviosismo.

La actual situación política en Cuba es cualquier cosa menos estable. Ya es más que evidente que Raúl Castro no sólo no puede encabezar una reforma de envergadura, con todo el rosario de esperanzas rotas y confianzas traicionadas que tal evidencia conlleva: tampoco es capaz de sustituir a Fidel en tanto símbolo cohesionador. De manera que el espacio del cambio, que supuestamente iba a invocar la clase política una vez el hermano mayor desapareciera, pretende ser indefinidamente pospuesto, y como si nada; de manera que el espacio del continuismo carece ya de soporte escénico. En este escenario intermedio, con la indefinición como desencadenante, la violencia circula a todo tren en Cuba. Sobre todo la violencia desde el Estado, organizada y azuzada por el Estado, generada por un régimen exasperado ante la inminente desaparición, y la descomposición, de su líder histórico, la inutilidad de sus medidas de reordenamiento social y el auge de un método heroico de lucha cívica –la inmolación—que el oficialismo no podía concebir ni en sus peores pesadillas.

En general, puede decirse que al compás de espera generado por la agonía de Fidel Castro acuden sus herederos –sus legítimos herederos, esto es, los alabarderos de la violencia— con un cuchillo en la boca. En frente tienen a hombres que hacen huelga de hambre y mujeres de blanco que lanzan palomas al aire. Un panorama que vuelve inefectiva la represión de baja intensidad.

En Cuba, la ausencia de reformas económicas drásticas, de cambios concretos, más la dilatada agonía del hermano mayor, más la soberbia estúpida, mezquina, de la vieja guardia, ha desembocado en un crecimiento exponencial de la sociedad civil, en sus diversos grados de expresión contestataria. La población pierde poco a poco la paciencia y la indignante muerte de Zapata Tamayo ha galvanizado los espíritus, dentro y fuera del país. Ante esta situación, con las manos de la apertura atadas a la espalda del fundamentalismo más rastrero, el ala dura del castrismo –el ala que manda— reacciona agresivamente. Está en su naturaleza y forma parte de su filosofía. La violencia a gran escala puede desatarse en cualquier momento, y parir el fin del régimen.

21 comentarios:

Anónimo dijo...

La violencia, papel fundamental en las revoluciones de izquierda? No sobra el "izquierda"?

La Izquierda Piojosa dijo...

Bueno mas bien sobra "Revoluciones": la izquierda: el verdugo "coming soon to towns near you!"

Anónimo dijo...

La violencia política no es propiedad absoluta de las revoluciones de izquierda, aunque a partir de la revolución francesa con la guillotina como emblema fundamental tuviera uno de sus grandes inicios.
La violencia revolucionaria es la consecuencia, por supuesto que no justificada, pero si una reacción sicológica, de la violencia ejercida por el poder contra los más débiles. Sin un Luis XIV no existiera un Robespierre y sin la violencia contra los opositores jóvenes por parte de la dicta-blanda de Batista, Fidel Castro no hubiese tenido el apoyo que lo llevó a la toma del poder y a la instauración de su ferra dictadura.

La Izquierda Piojosa dijo...

De que hablas? Para empezar Batista era de izquierda aunque la verdad es que lo era tanto como Castro dice serlo...

En cuanto al resto, es todo lo contrario: la violencia de la izquierda provoca la reaccion del poder establecido. Nunca ha habido una izquierda que no salga con carteles a la calle y no termine quemando carros, contenedores y asaltando los comercios.

Anónimo dijo...

es que no todas las revoluciones son violentas

vease la revolucion industrial, o la revolucion de terciopelo

Anónimo dijo...

O las revoluciones artisticas, yo pienso ir de tertulia en tertulia en Miami metiendole galletas a cualquiera que lee un poema malo

Anónimo dijo...

Estoy totalmente de acuerdo en este punto: "Nunca ha habido una izquierda que no salga con carteles a la calle y no termine quemando carros, contenedores y asaltando los comercios", aunque nosotros (los cubanos),somos anticomunistas y lo terminamos haciendo cuando Elian. MI punto y es el único que difiero del artículo, es que la izquierda sea quienes único ejerzan esa clase de violencia.
Creo que es mas objetivo decir que todo poder autoritario, totalitario, dictatorial, ejerce la violencia como último y a veces único recurso para imponerse y mantener su poder sibre el pueblo, lo ha hecho el nazismo, el fascismo, los dictadores aliados de USA contra el comunismo, o sea contra la izquierda precisamente, como TRujillo, los Somozas, Jean Claude Duvalier, Ferninando Marcus y un largo etcetera.

La Izquierda Piojosa dijo...

Mas de lo mismo o quieres decirnos que el fascismo y el nazismo lo unico que compartian con la izquierda eran los lemitas? En cualquier libro te podras encontrar como ambos fueron moldeados a semejanza de las 666 sectas izquierdista que habia en Italia y Alemania en aquella epoca. Toda la izquierda no es comunista, aunque la cabra siempre tira al monte...

La Izquierda Piojosa dijo...

No estaba cuando lo de Elian pero me parece increible, que si eso que cuentas paso, no esten recordandolo nuestros "amigos" a cada rato.

La Izquierda Piojosa dijo...

No te parece sintomatico que los dictadores que dices pueden entenderse como anomalias pero con respecto a la izquierda esa sea la norma? Por que diablos la izquierda prolifera en el caos? La izquierda lo genera no solo porque lo necesita es su naturaleza.

Anónimo dijo...

Buen artículo. No sé si han visto esto. La gente lo está colgando en sus blogs. Es el video oficial de la campaña “Yo acuso”. ¿Qué tienen ellos en común?

http://www.youtube.com/watch?v=K54rKzsx0sU

Anónimo dijo...

Por supuesto, no sólo sintomático, si no que su ideología pregona la lucha de clases, la imposición de la dictadura del proletariado, la "unidad y lucha de contrarios".
En eso estamos perfectamente de acuerdo, fuera de discusión. Pero mi punto fundamental, para sintetizarme y trtar de explicarme mejor es el siguiente: no creo que la violencia sea propiedad de una ideología, es inherente a la naturaleza humana. Lo demuestra la historia. Bin Laden no es de izquierda ni comunista, más bién anticomunista. Los talibanes también lo eran, de hecho ahorcaron al lider comunista al llegar al poder. NO son anomalías, es la naturaleza humana la anómala, cuando toma la intolerancia como una actitud, la intolerancia política, religiosa, a nivel personal, y de esto Cuba inglesa sabe muy bien. Quienes la atacan y tratan de destruirla no creo que sean de izquierda,su mal es la intolerancia, la incapacidad de discutir ideas diferentes como estamos haciendo, el afán de la intolerancia es destruir no persuadir, no razonar, y eso amigo mío, no tiene partido, es de izquierda, de derecha de centro, de donde sea.

Anónimo dijo...

Muy bueno el video.

Anónimo dijo...

hoy sucedera algo grande en cuba, hoy o manana, esto es serio, es una revelacion. No se burlen.

Anónimo dijo...

el fin de semana mejor

jose luis sito dijo...

Esta entrevista de DiariodeCuba a Lech Walesa es fundamental, absolutamente fundamental.
Hay que entender que solo el pueblo cubano puede destruir la dictadura cubana. Nadie puede hacerlo por él. Por eso es indispensable, vital, absolutamente fundamental llevarlo a actuar públicamente, en la calle, con manifestaciones y protestas como hicieron todos los pueblos del mundo para liberarse.

El régimen totalitario empleará la violencia, pero el pueblo no la necesita en este caso. El pueblo puede resistir pacíficamente, manifestando y protestando, aunque el régimen reprima. La represión del régimen castrista es inevitable y los sacrificios de los resistentes también. Pero es así como se conquista la libertad.
Lech Walesa y los intelectuales y obreros a su alrededor no lanzaron al pueblo para que violentara y saqueara todo el país. Al contrario, lo llevaron por el camino de la manifestación pacifica y organizada. Esto es lo que no tiene y de lo que no son capaces los cubanos. La Resistencia cubana en este sentido es incapaz, desorganizada y miedosa. Esto hay que decirlo como lo dice Lech Walesa cuando señala que “no me gusta demasiado el trabajo que los cubanos están haciendo”.
Esto lo venimos diciendo desde hace ya mucho tiempo. Hace falta unidad, valentía y organización para llevar al pueblo por el camino de la manifestación y de la protesta pacifica y organizada.
La Resistencia cubana no ha tomado la medida de la situación, y se puede perder otra oportunidad de presionar a la dictadura.

Es indispensable, vital, organizar al pueblo cubano y llevarlo por el camino de la libertad. Sin miedo.

Por eso me resulta ambigua la frase de Añel (perdona Añel) cuando escribe “la violencia a gran escala puede desatarse”.
La violencia no se desatará por parte del pueblo si es canalizada por la Resistencia para que se manifieste y proteste como hizo Solidarnosc en Polonia. Se desatará la violencia de la dictadura, pero eso es inevitable. Y hay que tener en cuenta que hace 50 años que la isla es la presa de la violencia castrista. La violencia en Cuba es constante, cotidiana, a todos los minutos. Esa violencia solo desaparecerá cuando el pueblo cubano se levante y manifieste públicamente su deseo de vivir libre.

Aquí necesitaría algún esclarecimiento de la parte de Añel para comprender mejor de que violencia se trata y quien la crea, tratándose de la lucha por la libertad de Cuba.


¿Cuán cerca cree que estamos los cubanos de lograr una transición a la democracia?

Me sorprenden enormemente tanto Castro como su régimen: han caído las bases, los fundamentos del sistema comunista, y a pesar de la cercanía de la Isla con Estados Unidos, el régimen resiste. Me avergüenza que el mundo libre no sepa cómo salir de este anacronismo. Sin embargo, la tarea fundamental está en manos de los propios cubanos. Lo único que el mundo libre puede hacer es apoyar la transición; no puede reemplazar a los cubanos en su responsabilidad. Esto quiere decir que no me gusta demasiado el trabajo que los cubanos están haciendo.

¿Ve en Cuba elementos para una transición pactada, como la polaca; o en todo caso, qué haría falta para una transición así?

Lo que haría falta es algún movimiento similar al sindicato Solidaridad, aunque sea de otro tipo. Los cubanos son demasiado individualistas. Se ha ido demasiada gente al exilio, y eso debilita la lucha. Además, el régimen es inteligente. Sabe cómo lidiar con la oposición, cómo dividir a la sociedad. Y división es lo que se percibe. División y escasez de disidentes.

Esto último, sin embargo, no es grave. En Polonia la situación fue similar. También fuimos pocos, yo diría que, proporcionalmente, los mismos que en Cuba. Pero supimos aprovechar la oportunidad para animar al pueblo

Cuba Inglesa dijo...

Tal vez fui algo ambiguo al final, José Luis, puede que tengas razón. En el contexto general del artículo, siempre me refiero a la violencia desde el Estado, de la dictadura, y al final del texto también fue eso lo que quise decir. Digo que la violencia a gran escala puede parir el fin del régimen porque, aunque la violencia provenga de él, me parece que puede convertírsele en un bumerán, írsele de las manos, como ya se está viendo al menos en lo que a la reacción internacional se refiere. Una reacción, por su contundencia y alcance, inédita en este medio siglo de dictadura.

Excelentes comentarios, gracias a todos por participar.

Anónimo dijo...

Muy buena exposición la de Jose Luis, y aunque discrepé en algunos puntos considero que es muy buen artículo el escrito por Añel.
Ahora, me parece que a veces se exagera la esperanza con el cambio en Cuba,si lo vemos desde la prensa nos puede dar la impresión de que el pueblo está tomando parte activa enormemente en el cambio, pero si nos acercamos vemos que ese grupo de valientes hombre y mujeres no han logrado, lamentablemente, que se aglutine una cantidad similar tan sólo a las que llevaron el cambio en la Europa del Este.
Esas grandes masas sólo la hemos visto, manipuladas, obligadas o no, de todas formas los esbirros son partes del pueblo, en los actos de repudio.
Para concluir y argumenta o ilustra mi idea, comparto el correo recibido de una antigua amistad en la Habana:
"Estoy y contenta pues Industriales ganó ayer y hoy sí ganamos ya somos campeones de la serie, el que gane hoy es el campeón, estamos jugando contra villa clara.
Estoy muerta de sueño, el juego de anoche se acabó a la 1:15AM y me levanto a las 6, pero bueno valió la pena!!!!!"
Por supuesto que no se trata de ninguna comunista, es la atención de las grandes masas de nuestro pueblo. Es la indolencia, es el circo romano perfeccionado por Calígula.

Anónimo dijo...

es que con una o dos excepciones las grandes masas nunca han sido protagonistas, siempre son grupos mas o menos pequennos los que arrastran a los demas, las grandes masas eso es lo que hacen, ver pelota y "luchar" la comida

ni siquiera el maleconazo fue protagonizado por las grandes masas, mas bien fueron unos pocos cientos de personas, tal vez dos mil o tres mil, en una ciudad de 2 millones de habitantes

pero claro, ahora la situacion es distinta, con internet y la exposicion a los medios de todo el mundo, la repulsa internacional, Fifo fuera de juego y las esperanzas de mejora que sembro Raul traicionadas... ahora un maleconazo de unos pocos cientos de personas tendria un final distinto

jose luis sito dijo...

Gracias Armando por tu esclarecimiento.

Hay que decirle al pueblo cubano que no tema la violencia castrista. La violencia del castrismo la vive todos los dias, a cada minuto. Es una violencia subterranea, escondida, sobre todas las esferas de la sociedad. es asi como reprime y oprime el regimen, escondiendose.

El camino para acabar con la violencia castrista es la manifestacion pacifica, publica.
La resistencia contra un regimen opresor no necesita violencia, se puede resistir pacificamente para alcanzar la libertad.

Hay que decirle al pueblo cubano que es un derecho legitimo resistir contra la opresion.
Los dirigentes de las organizaciones en la isla, todos unidos, tienen que llamar al pueblo cubano a la manifestacion y a la protesta civica y pacifica.

Hay que comenzar una resistencia que no sea solamente la de huelgas de hambre, sino tambien de huelgas publicas y de la sociedad cubana.

No podemos perder otra oportunidad de comenzar otra nueva era para Cuba.
Un saludo a todos.

Anónimo dijo...

Ojalá tengan razón. Me encantaría estar equivocado. Me hubiese gustado estarlo cuando decía que la salida de Castro no cambiaría al régimen. Lamentablemente no fue así.Tal vez próximamente las masas de jóvenes más que escapar, lo cual es lógico, se dediquen a dejar ese individualismo de que hablaba Lech walesa atrás y piensen en fomentar un cambio que no sea el personal. Los milagros existen.