viernes, 31 de diciembre de 2010

El pájaro sobre el corral de la gallina

por Armando Añel

Leyendo someramente a Ouspensky –por desgracia, no hay tiempo para más--, autor que no conocía y que gentilmente nos hiciera llegar Velázquez Callejas, ingresé en un párrafo revelador. El escritor ruso utiliza la imagen del huevo y el pájaro para ejemplificar el estado de inconsciencia del ser tradicional. Dice primero que “debe reconocerse que el hombre vive debajo de su nivel legítimo”, que no es en realidad lo que piensa que es y está todavía lejos de alcanzar un estado de independencia intelectual verdaderamente transformador. Y a continuación echa mano a la imagen que mencionábamos arriba:

Tenemos que decidir cómo hemos de ver al hombre: como un huevo o como un pájaro. Y si lo vemos como un huevo, no debemos atribuirle las propiedades de un pájaro. Cuando le vemos como un huevo, toda la psicología se torna diferente: toda la vida humana se convierte en la vida de los embriones, de los seres incompletos. Y para algunos, el significado de la vida se convierte en la posibilidad de pasar a otro estado.

Pero ingresé en un párrafo revelador porque más allá de la propia narrativa de Ouspensky, esclarecedora en sí misma, la imagen nos transfiere casi automáticamente, por asociación, al lugar común según el cual generaciones de hombres se han preguntado, y continúan preguntándose retóricamente, qué fue (¡fue!, este es uno de los detalles) primero, el huevo o la gallina. El hecho de que esta pregunta constituya en sí misma un lugar común, que conduzca gráficamente al pasado y a un ave que no puede volar (un ave de corral, domesticada), resulta también una paradoja elocuente.

El pájaro es perspectiva, plenitud, altura, riesgo, libertad. El huevo, embrión. La gallina, servidumbre. Reformulada, la pregunta para algunos de nosotros quedaría así: ¿Qué debe ser primero, el huevo o el pájaro? Hasta ahora, al centro de la dinámica sicológica y/o sociológica que históricamente ha movido a la tribu –a las aves de corral--, la imagen del pájaro ha sido usurpada por la gallina. Por la gallina parásita y acorralada. Gallina y huevo. Huevo de gallina.

Se trataría, en consecuencia, de sustituir los componentes de esa imagen empobrecedora. Cuestión no de ser, sino de volar.

7 comentarios:

mala uva dijo...

evidentemente mi socio añel esta por la legalizacion de la mariguana.pero compadre,secala esta estaba verde.

Anónimo dijo...

www.quedelibros.com y download
"La extrana vida de Ivan Osokin" de Ouspensky, pero trata de leer tambien a Gurdjieff que influencio en el.

Anónimo dijo...

Está bien, el Ouspenksy era como Blavatsky pero menos suspersticioso y más moralista. Marijuana pa'qui marijuana pa'llá. Qué vicio!

Anónimo dijo...

Dice Aguaya Berlín: "Y yo celebro... ¡con fanguito! - Como lo leen y como lo ven: el mismísimo fanguito, la leche condensada quemá".



Hija, Aguaya, qué patético. Eso es triste. Qué pueblerina. No te dejarán entrar en Cuba... pero si no has salido nunca.

Anónimo dijo...

cono monika, suelta a esa mujer ya.

Anónimo dijo...

esperate un momentoi, ya se quien es monika, por el encarne! cayeron?

Anónimo dijo...

me encanta este post Añel.
las aves de corral, la gallina, el pajaro, el huevo, habria que releer tambien al George Orwell de "Rebelion en la Granja".