Muchas personas leen y no entienden. No soy un genio cuando ofrezco un escenario real de la situación cubana. La perestroika en Cuba, entendida como un período de transformaciones, es un hecho real debido a la necesidad que tiene el régimen de hacer cambios sustanciales en la economía. Y para que se resuelva el problema de la insolvencia económica habrá que hacer cambios políticos que terminarán arrebatándole al castrismo parte de su poder absolutista. Esto debe ser aprovechado por la población para acelerar el proceso de democratización.
La apertura económica puede ser el dique que desate una corriente de libertad y democratización muy difícil de detener. El pesimismo es derrotista. Por eso vivo y me aliento con el optimismo, en la creencia de que mi país un día se liberará de sus cadenas. No todos los pueblos reaccionan de igual manera, ni sus condiciones históricas, culturales y geográficas son las mismas. Tal vez a los cubanos, tras esta perestroika, se les despierte un hambre insaciable de libertad.
Al final la libertad se impone siempre. Todo es cuestión de tiempo.
La apertura económica puede ser el dique que desate una corriente de libertad y democratización muy difícil de detener. El pesimismo es derrotista. Por eso vivo y me aliento con el optimismo, en la creencia de que mi país un día se liberará de sus cadenas. No todos los pueblos reaccionan de igual manera, ni sus condiciones históricas, culturales y geográficas son las mismas. Tal vez a los cubanos, tras esta perestroika, se les despierte un hambre insaciable de libertad.
Al final la libertad se impone siempre. Todo es cuestión de tiempo.