martes, 20 de septiembre de 2011

Exilio de Scarlett Johansson

Cómo podía escapar ella a través del espejo --Scarlett Johansson se llamaba-- o sutilmente por el teléfono satelital, de las nubes cargadas de primavera de una habitación donde alguien, una voz interior sin ecos rotundos, suavemente al oído le aconsejaba el exilio. En Playa Hedónica las noches son más largas, decía la voz. En Playa Hedónica el mar lame la arena como un niño su chambelona, decía la voz. Sin playas no hay país, ni siquiera escapatoria, y en Playa Hedónica el éxodo es una fiesta, decía la voz. Por eso ella filtró sus instantáneas más locuaces, salvoconducto para el largo trayecto entre la noche y el amanecer.

Recorrer las playas interiores a bordo de ambas fotos, luces de su auto desbocado descifrando la niebla. Metiendo el cuerpo, mostrando el cuerpo, sacando pecho, escudada en su desnudez: Marcando tendencia en los corredores del ciberespacio, revelando el exilio a la extenuación del público extranjero, asediada por el primitivismo puntoCON, dispuesta a asumir los peligros de la incomprensión, el naufragio de las equivalencias.

Scarlett Johansson, Scarlett Johansson… Nadie debía cubrir sus glúteos con esos horribles parches negros, o sus senos de adolescente encantada por la hechicera del bosque, sólo en la recreación podían salvarse del olvido (las fotos), Marty Singer estaba equivocado: En La Playa hasta Hitler podía sacar el culo a través del espejo, ni qué decir de Alicia en el País de las Maravillas.

No hay comentarios: