martes, 8 de diciembre de 2009

El margen de Catherine Ashton

por Enrique Collazo

Esta es la noticia relacionada con Cuba (clic aquí) que circuló la semana pasada a raíz de la designación de la británica Catherine Ashton como representante de la política exterior de la Unión Europea. Sin embargo, resulta oportuno precisarle a la señora Ashton que debe tener en cuenta los diferentes puntos de partida de la política europea y de la política norteamericana hacia la Isla.

La administración del presidente Barack Obama dispone de un amplio margen de maniobra para formular una nueva política hacia el régimen de La Habana, pues su punto de partida se encuentra en la estrategia desplegada durante la administración Bush, la cual, como se sabe, se esforzó en aislar al régimen, limitando drásticamente los viajes de los cubano-americanos a Cuba, incluso las remesas que podían enviar a sus familiares en la Isla. O sea, se radicalizó el embargo, pese a que Estados Unidos se convirtió en el primer vendedor de alimentos a Cuba, aunque sin que ello implicase la financiación norteamericana de las compras cubanas, que tienen que hacerse al contado. Quiere esto decir que previo al levantamiento total de las sanciones, la administración norteamericana dispone de un amplio repertorio de medidas a implementar gradualmente, lo cual le permitirá calibrar el efecto que provocan al castrismo.

Sin embargo, Europa parte de la Posición Común formulada en 1996 por el gobierno español de José María Aznar. La misma, en esencia, supedita las buenas relaciones y la cooperación europea al respeto de los derechos humanos en la Isla. Tal exigencia, como se sabe, ha sido descaradamente ignorada por el régimen cubano, pero si Europa levanta esta sanción porque Estados Unidos flexibiliza su postura hacia Cuba, se verá desprovista del único mecanismo de presión sobre el poder totalitario, por lo que su margen de maniobra política con la dictadura de los Castro se reducirá a cero. De ocurrir esto, la Unión Europea asumiría una posición de franca permisividad y tácito reconocimiento de las permanentes violaciones de los más elementales derechos de los ciudadanos cubanos.

Por todo ello, la señora Ashton y el resto de los formuladores de la política exterior de la Unión Europea deberán reflexionar serenamente, durante los próximos meses, la pertinencia de modificar su postura. Desafortunadamente, España asumirá la presidencia rotatoria de la Unión y, como se espera, se esforzará por vía de su ministro de Exteriores, Miguel Angel Moratinos –-el hombre de los Castro en Europa, según The Wall Street Journal—, en derogar la Posición Común y echarse en brazos del castrismo.

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