lunes, 22 de marzo de 2010

Otras voces femeninas: La tertulia

por Joaquín Gálvez

Otras voces de la poesía femenina fueron las protagonistas en La Otra Esquina de las Palabras, en Café Demetrio, la noche del viernes 19 de marzo. Y digo otras, porque reconocemos la existencia de otras que no participaron en este evento y que, por méritos propios, también merecen la invitación. No obstante, las poetas (o poetisas) que estuvieron presentes no defraudaron la imposibilidad de reunir a todas, pues fueron dignas representantes de la poesía femenina en Miami.

Bajo el auspicio del cabalístico número siete –cantidad que resultó ser obra del azar—, siete poetas procedentes de diferentes nacionalidades --algunas de ellas recién llegadas a esta ciudad— le dieron un tono variopinto a esta tertulia. Ellas fueron tres poetas cubanas que apenas han establecido residencia en el sur floridano: Aymara Aymerich, Ena Columbié y Elena Tamargo; dos poetas argentinas: Susana Della Latta y Alejandra Ferraza; y sus colegas, la nicaragüense Rubí Arana y la colombiana Marta Sepúlveda.

Al cierre del evento, este interlocutor formuló una pregunta a las participantes que suscitó un interesante debate: ¿Todavía, en los tiempos que corren, existe una poesía que, por una serie de características, pueda considerarse femenina? Rubí Arana opinó que ella escribe desde el alma, que, como mismo existe un Yin y un Yang, el acto creador no es ni masculino ni femenino. Por su parte, Elena Tamargo, que no se considera feminista, declaró que su condición de mujer se refleja en su poesía. Mientras tanto, Ena Columbié reafirmó con sus palabras el talante femenino en su obra.

De este debate surgió otra pregunta relacionada con el nombre del oficio en las mujeres: ¿Cómo les gusta que las llamen, poetas o poetisas? A esta pregunta, Elena Tamargo recordó que si a Dulce María Loynaz la hubieran llamado poeta, se hubiera ofendido, pues calificar de esta manera a las mujeres es sólo una resultante del tiempo. Al final, los calificativos resultaron insignificantes, según lo demostraron sus declaraciones. Algunas prefieren poeta, a otras no le molesta poetisa, por eso no nos sorprendió que se inventaran dos nombres: poetasa, por Aymara Aymerich, y putisa, por Rubí Arana. En resumidas cuentas, no importa cómo les llamen, ellas, al igual que los hombres (poetas), escriben poesía.

24 comentarios:

Anónimo dijo...

Joaquin es una excelente persona y un incansable promotor cultural. Gracias.

Anónimo dijo...

muy buen balance

Anónimo dijo...

y el colero?, ya no es el primero?

Anónimo dijo...

Es buena gente y buen amigo.

Anónimo dijo...

El colero esta durmiendo

Anónimo dijo...

Se merece nuestro aopoyo

Anónimo dijo...

Cierto, se lo merece.

Anónimo dijo...

Joaquin es una gran persona

Anónimo dijo...

y que hay mas creador que una mujer? Las mujeres nos han creado a todos nosotros

Anónimo dijo...

Está buena esta presentación, curiosa y muy simpática.

Joaquín Gálvez dijo...

Gracias, Armando. Y, por supuesto, gracias también a los lectores -incluyendo a los que participan con opiniones contrarias. Eso intento: aportar mi granito de arena a la cultura de esta ciudad desde esta Otra Esquina...

Saludos

Anónimo dijo...

Qué droga les dieron? Primera vez que veo buen ambiente y buen rollito por aquí. Hace falta más de Joaquín.

Ángel o milagrero? Logró lo que nadie.

Cuba Inglesa dijo...

gracias a ti Joaquin, que estás haciendo un trabajo de mucho mérito

Gracias a todos por participar

Anónimo dijo...

Hablando de poetas, pero que (a diferencia de las distinguidas damas mencionadas), no escriben poemas sino peotas, ¿ya se enteraron de la clase de fajá que acaban de darse Zoe Valdes y su ex-amigo Baltasar Martin? Pueden leerla completa en los comentarios del blog de El Abicú Liberal. No se la pueden perder. Hará las delicias de grandes y chicos. Y se van a enterar de cada chisme... Por cierto, todo surge a partir de que alguien colgó allí (por partes, porque era muy largo) la última joyita de La Lengua Suelta, donde barren el piso con la Soez. Después de esto, la Soez monta en cólera y arremete contra el supuesto autor del artículo y luego sale a colación el señor Baltasar... y ahí se arma la Soez. Les pongo el link directo a los comentarios del post "El Coco Fariñas en el hospital", que es donde está la bronca en cuestión.

https://www.blogger.com/comment.g?blogID=
138268497039072792&postID=4159528462446560935

La Lengua Suelta dijo...

Zoé Valdés (por hablar de otra vedette hambrienta de fama) ha querido hacer creer que Yoani Sánchez, autora del blog Generación Y, y el periodista disidente en huelga de hambre Guillermo Fariñas cantan y roban cámara en un show a miles de kilómetros del Haití que los convoca. A resguardo del peligro, bloguera y disidente hacen causa para inflar sus egos. Actúan para tapar el desastre, desvían la atención internacional de la muerte de Orlando Zapata Tamayo.
"Moda de huelgas de hambre y de sed hasta la muerte, fotos en la prensa", escribió Zoé Valdés el 6 de marzo de 2010. "La prensa empieza a olvidar a Orlando Zapata Tamayo, para recuperar a la nueva Disidente, la Única (ni Rita Montaner cuenta ya), la Santa, y al último huelguista de hambre y de sed en aras de internet libre… Otra disidente, otro huelguista, otras fotos, otras declaraciones."
Y agrega: "Lo excepcional de Orlando Zapata Tamayo es que aconteció en la vida real, en una cárcel, con una familia real, y una historia verdadera, apoyado y rodeado de disidentes reales, verdaderos. Igual que con la familia Sigler Amaya. Lo otro es el cuentecito que ocurre en internet, en un blog (el Único al que todos los demás le rinden pleitesía, el mío no), en Twitter, en la irrealidad más absoluta".
Hacer un blog independiente desde La Habana o entablar una huelga de hambre en Santa Clara le parece un cuento internético, irrealidad absoluta. Lo verdaderamente real, lo realmente verdadero, es su envidia en París, clarísima en el fragmento recién citado: los demás rinden pleitesía al blog de Yoani Sánchez, y al de ella, donde escribe joyitas como ésta, niente, niente, las cucarachas no tienen dientes.
En un momento en que la carrera literaria de Frau Valdés anda falta del número de lectores que saludaron sus primeros libros, y no alcanza, ni de chiripa, la apreciación de la crítica, la tal Yoani convoca más interés que ella. Es más joven, más famosa, más importante, sale más en los periódicos, le dan más premios, buscan más su opinión. Y Valdés, que a estas alturas aspiraba a gozar de la posición de papisa del exilio, no tiene quien la escuche. Anda más sola que un centerfield y ni el más descabellado experto en papalotes apostaría por el remontar de su vida literaria.

La Lengua Suelta dijo...

Amargada y en la fuácata, padece de síndrome de abstención de la fama y es capaz de cualquier cosa con tal de atraer la atención. Por eso escribe preciosidades como ésta: "Orlando Zapata Tamayo fue asesinado, y ahora todos quieren hacer huelgas de hambre y morir en ellas: “¡Ojalá me muera!”, exclamó Fariñas, y sus fotos de enclenque ojúo dieron la vuelta al mundo. Yo no estoy de acuerdo, ya lo dije, si se quiere morir, que se cuelgue de una palma, o que se inmole metiéndole una bala a Raúl Castro y otra a Fidel Castro -si le da tiempo-."
Capaz de burlarse de la apariencia de un huelguista de hambre, juzga como una frivolidad pasajera la relación de éste con la muerte, y se permite hacerle recomendaciones o darle órdenes desde su apartamento parisino.
Sería tan fácil devolverle a ella las burlas sobre el aspecto físico, que no vale la pena intentarlo. Y resulta tan dudoso su sentido de lo que es moda, que mejor no reparar en sus sombreros y en los trajes en que se embute. Creyéndose monísima y a la moda, creyendo que lo que mete es tremendo español (proverbiales son sus analfabetismos), lleva sus colmos hasta asumirse gusana antiquísima. Procura hacer creer que marcó en la cola desde hace un montón de turnos. Y aprovecha que todo el mundo está pendiente de la salud de Fariñas para falsificar (ahora que nadie mira) su expediente de luchadora.
"Guillermo Fariñas", escribe, "declaró que abrió los ojos como anticastrista en el año 1989 cuando fusilaron a los Generales Antonio de la Guardia y Arnaldo Ochoa, entre otros. Puedo entenderlo, a muchos revolucionarios les sucedió igual que a él, a mí, aquellos fusilamientos me sirvieron para corroborar lo que ya sabía". Ella, que sabría conducir su lucha política mejor que ese huelguista de hambre (su huelga iba a ser con sombrero y guantes), lo supo antes que él. Supo lo que era aquello mucho antes que Guillermo Fariñas.

La Lengua Suelta dijo...

Amargada y en la fuácata, padece de síndrome de abstención de la fama y es capaz de cualquier cosa con tal de atraer la atención. Por eso escribe preciosidades como ésta: "Orlando Zapata Tamayo fue asesinado, y ahora todos quieren hacer huelgas de hambre y morir en ellas: “¡Ojalá me muera!”, exclamó Fariñas, y sus fotos de enclenque ojúo dieron la vuelta al mundo. Yo no estoy de acuerdo, ya lo dije, si se quiere morir, que se cuelgue de una palma, o que se inmole metiéndole una bala a Raúl Castro y otra a Fidel Castro -si le da tiempo-."
Capaz de burlarse de la apariencia de un huelguista de hambre, juzga como una frivolidad pasajera la relación de éste con la muerte, y se permite hacerle recomendaciones o darle órdenes desde su apartamento parisino.
Sería tan fácil devolverle a ella las burlas sobre el aspecto físico, que no vale la pena intentarlo. Y resulta tan dudoso su sentido de lo que es moda, que mejor no reparar en sus sombreros y en los trajes en que se embute. Creyéndose monísima y a la moda, creyendo que lo que mete es tremendo español (proverbiales son sus analfabetismos), lleva sus colmos hasta asumirse gusana antiquísima. Procura hacer creer que marcó en la cola desde hace un montón de turnos. Y aprovecha que todo el mundo está pendiente de la salud de Fariñas para falsificar (ahora que nadie mira) su expediente de luchadora.
"Guillermo Fariñas", escribe, "declaró que abrió los ojos como anticastrista en el año 1989 cuando fusilaron a los Generales Antonio de la Guardia y Arnaldo Ochoa, entre otros. Puedo entenderlo, a muchos revolucionarios les sucedió igual que a él, a mí, aquellos fusilamientos me sirvieron para corroborar lo que ya sabía". Ella, que sabría conducir su lucha política mejor que ese huelguista de hambre (su huelga iba a ser con sombrero y guantes), lo supo antes que él. Supo lo que era aquello mucho antes que Guillermo Fariñas.
Llama entonces la atención cuán dispares fueron las reacciones de ambos. Pues, mientras Fariñas entraba en franca rebeldía, ella no soltaba el vivío del que gozaba ya. Muy al contrario, pegábase más al jamón, como puede colegirse de su puesto de subdirectora de la revista Cine Cubano entre los años 1990 y 1995, y de su permanencia en el séquito de Alfredo Guevara, rendido enamorado de Fidel Castro y amigo personal de Raúl ídem.

La Lengua Suelta dijo...

La Zoé Valdés de aquella época estaba escarmentada ya, conocía el paño y nadie iba a hacerle un cuento. Y, como conocía el paño, estaba escarmentada y nadie le hacía un cuento, concluyó que el mejor modo de combatir la ignominia era metiéndose de lleno en ella, haciendo carrera de funcionaria y participando en cuanto sarao y recepción se le abriese por delante. Porque la zorra sabe muchas cosas, el erizo una sola y grande, y lo que Zoé Valdés supiera por entonces, mucho o uno, le valía para besar a Alfredo Guevara y a su perrito cada mañana.
Al perrito de Alfredo, que es descendiente de un perrito que tuvo Charles Chaplin.
En algunas noticias biográficas consta que Zoé Valdés trabajó como documentalista en la delegación cubana ante la UNESCO, en París, y en la oficina cultural de la Misión de Cuba en esa misma ciudad, entre 1984 y 1988. Ella lo recuerda en su blog (4 de junio de 2009) disculpándose: "no tenía para nada un cargo importante, era un sencilla recortapapeles, mal pagada, y peor considerada; pero eso me sirvió para observar, y por aquel momento, callar". Es decir, trabajó entre el personal diplomático en París con el fin de observar y confesarlo todo mucho más tarde. Por eso, cuando concluyó el matrimonio que la había llevado a la capital francesa en el séquito de Alfredo Guevara, casóse con otro miembro del séquito. Con tal de continuar su acopio de testimonios.
Vinieron, después de aquellos años parisinos, los fusilamientos de generales. Vinieron sus años de subdirectora de la revista y las muchas recepciones del Festival de Cine Latinoamericano. (Sería interesante examinar la colección de Cine Cubano y los textos que publicara allí.) Recibió ella el premio de guión de ese festival, y llegó, finalmente, la hora de emigrar junto a su esposo y su pequeña hija.
Vladimir Nabokov, quien también escapó de una revolución, tituló a sus memorias Speak, Memory. En caso de intentar alguna vez un libro parecido, Zoé Valdés podría titular el suyo Aguanta, memoria. Pues no hay más que ver cómo cuenta las circunstancias de esa salida del país.
De una entrevista publicada en La Vanguardia, de Barcelona, el 21 de noviembre de 2004, cito el momento de la aduana habanera: "Iba con mi hija, que tenía un año y medio. El oficial no me la dejaba pasar. En ese momento, alguien se puso a cantar La Macarena. [...] Y todo el mundo se puso a cantar y a bailar: se armó tal juerga que, en medio del jaleo, el oficial nos dejó pasar".
Esta versión confirma la que diera, para ese mismo diario, el 11 de agosto de 2001: "Iba con mi hija de un año y medio y no la dejaban salir. Alguien se puso a cantar La Macarena en el aeropuerto y se armó tal juerga que el oficial me dejó pasar".
Las palabras son casi las mismas, como en las mentiras ensayadas cuidadosamente. ¿Acaso su hija de año y medio no tenía permiso de salida? ¿Sus padres se presentaron en aduana a la espera de un milagro de la Virgen de la Macarena? No sé de cuál película de Bollywood sale esta escena en la que suena un tema popular y hasta los cancerberos de la aduana bailan y descuidan su trabajo. Quizás Zoé Valdés intentaba contar, a través del mito de Los del Río, el mito de Orfeo. (¡Lo que hubiera sido aquello de sonar Livin' La Vida Loca!)

La Lengua Suelta dijo...

Uno lee esta guayabonga y enseguida se pregunta qué cubano que haya atravesado aquellas puertas va a creérsela... Es la falta de fricciones. La ausencia de fricciones en la que allá vivía le ha permitido imaginar que todo alcanzaba a resolverse con una rumbita. Que, al final, Los del Río estarían siempre ahí para arreglar las cosas. El dúo Los del Río: Alfredo y Guevara.
La edición del 8-15 de enero de 2009 de El Cultural, suplemento de El Mundo, publica un recuento de cómo le premiaron su primer libro de poemas. No aburriré a mis lectores con otra tanda de tupes, valga sólo esta frase donde, mientras le entregan el premio, la susodicha descubre en qué clase de concurso se ha metido: "Ahí fue donde me enteré que el premio, además de los mexicanos, lo auspiciaba una Radio, la radio salvadoreña de los guerrilleros del Frente de Liberación Nacional Farabundo Martí. Fue de ese modo que sin ser militante comunista ni tener nada que ver con la política..."
¡Sácale brillo al piso, Teresa!
Muchas otras historias de Aguanta, memoria podría enumerar aquí. Pues gran parte del corto talento imaginativo de Zoé Valdés se le va en mercurocromo y curitas para inventarse heridas del régimen comunista.
Quien desee abundar al respecto cuenta con la inagotable mina que es su blog. Allí descubrirá cómo se adjudica ella la autoría intelectual de otros blogs. Sin La nada cotidiana habría sido imposible que Yoani Sánchez emprendiera Generación Y, tal como reza un comentario suyo a entrada del 17 de febrero de 2010: "su blog es una clara inspiración de mi novela La nada cotidiana, y de mi personaje Yocandra, dado que al poco tiempo de publicar yo mi novela, su marido y mi amigo, Reinaldo Escobar, pasó por París, en 1995, para conocer las razones por las que yo estaba en Francia, y como [sic] me había ido con la novela, de manera muy amistosa".
De manera semejante, en julio de 2008 la emprendió contra otra joven competidora, Wendy Guerra, quien le había hurtado un título para aventurarse en blog propio.

¡Dame la W! (De Wendy)
¡W!
¡Dame la Y! (De Yoani)
¡Y!
¡Dame la Z! (De Zoé)
¡Z!
¡¿Qué dice?!
...mmm...
¡No se oye!
¡Zoé!
¡Zoé, Zoé, Zoé!

(Si los musulmanes hablan de La Madre del Libro, Zoé Valdés es La Madre del Blog.)
Mirta Medina osó compararse con Barbra Streisand o Liza Minelli. En su blog, 13 de enero de 2010, La Valdés se compara con Stieg Larsson, Herta Müller, Paul Auster, Arturo Pérez Reverte, Javier Marías...
Enrique Ubieta, que ha sido el campeón de la versión gubernamental en torno al fallecimiento de Zapata Tamayo y sólo es comparable (dentro de los homínidos) con él mismo, ha hecho circular la especie de que los culpables de esa muerte son los blogueros y disidentes cubanos, interesados en utilizar el cadáver. Eligiendo las mismas figuras como blanco, Zoé Valdés afirma que una bloguera como Yoani Sánchez y un disidente como Guillermo Fariñas actúan (puro teatro, según ella) con el fin de echar olvido sobre esa muerte.
Lejos de explicar esta coincidencia mediante alguna sospecha elemental (mucha paranoia nace de la pereza de pensamiento), prefiero hacer distingo. Zoé Valdés, a diferencia de Enrique Ubieta, no difama y falsifica para gloria de una dictadura. Ella es infame y jiribíllica por totalitarismo propio. Pues, entretanto Mirta Medina buscaba sólo ser la cantante 45 o 46 en la grabación de un himno, esta otra vieja vedette desahuciada procura ser las 46 voces, el productor y el himno mismo.

El terremoto de Haití, con tal de ser noticia.

Demanda contra Zoe Valdes dijo...

Y sigue la bronca en el blog del Abicú entre ZV y su ex-amigo Baltasar. Les copio lo último que dejó Baltasar allí:

Sobre lo escrito por la señora Zoé Valdés sobre mí, sólo diré que Abel se limitó a copiar y pegar un texto sobre ella que apareció en La Habana Elegante; no conocemos a Fermín Gabor, el autor de dicho texto.
La publicación de mi libro por Zoé Valdés no implicaba en el contrato que firmamos que yo iba a quedarme callado en privado ante lo que yo considero sus errores; a mí no se me compra con la publicación de un libro, prefiero quemarlo primero, y ya yo había publicado dos libros antes sin su ayuda, y los había presentado en Books and Books de Coral Gables, donde tengo las puertas abiertas mucho antes de conocer a Zoé.
Casi desde el mismo día de la presentación de mi libro, el 8 de noviembre del 2008, comenzaron mis discrepancias con ella, y siempre se lo hice saber en privado, nunca en público, a través de emails personales, lo que ahora ella llama “acoso a personas públicas”. Nunca había hecho públicas estas discrepancias, como sí lo hace ella ahora en este blog.
Lo de que Abel y yo vivimos de mulas castristas, llevando paquetes a Cuba, es una calumnia y una difamación, que ya mi abogado William Smith se está encargando de elaborar una demanda por difamación contra ella, y sus honorarios sólo se cobrarán si gano la demanda.
Fui a Cuba tres veces en el 2009: al cumpleaños 87 de mi mamá y 89 de mi tía Lola; diez días después al entierro de mi madre, y a fines de noviembre, a poner una persona que cuide a mi tía, que está ciega y vivía sola en ese momento.
Zoé sabe todo esto perfectamente, pues hasta me dio el pésame por la muerte de mi madre, cosa que siempre le agradeceré.
Yo admiro a Zoé como escritora y como mujer valiente a favor de la libertad de Cuba, y siempre le agradeceré la publicación de mi libro, pero no apruebo sus ataques virulentos contra Yoani Sánchez, donde la acusa de cosas totalmente infundadas; sus ataques contra el presidente Obama, y sus comentarios irrespetuosos contra Fariñas (le ha llamado “ojúo enclenque”), y todo esto se lo he hecho saber en privado, por lo que se peleó conmigo, porque no soporta que disientan de ella.
Ahora soy yo el que no quiero su amistad. Ya con un Fidel Castro tuvimos bastante.
No soy comunista, porque sé por carne propia lo que es el comunismo, la miseria repartida desigualmente, así que su última calumnia de “solariego comunista” me tiene sin cuidado. En mi libro Calentando el bate está reflejada muy bien mi manera de pensar, libro por cierto publicado y prologado por ella, así que los lectores de este blog podrán sacar sus propias conclusiones, y eso de “chusma que me hago el fino escribiendo de ópera”, es un comentario folclórico típico de ella, que prefiero ni responder.
Finalizo destacando que lamento mucho que ella haya hecho público todo esto, pues las desavenencias entre nosotros sólo benefician al régimen castrista, al igual que sus virulentos ataques contra Yoani Sánchez, que yo rechazo rotundamente.

Baltasar Santiago Martín

Anónimo dijo...

¿Dónde está la bronca completa?

Anónimo dijo...

es en el blog del Picuo Antiliberal

Anónimo dijo...

Esta en los comentarios de este post

http://abiculiberal.blogspot.com/2010/03/el-coco-farinas-en-el-hospital-mayor-de.html

Nemesis dijo...

Añel, ¿y tú no vas a postear nada al respecto? Esto es una bronca GORDA, GORDA (como para hacerle honor a la protagonista).

Deberías escoger quizás un par de fragmentos de ambas partes y colocarlos como post para que tus lectores tengan base para opinar y para evitar que textos tan preciosos para la historia de la cultura cubana puedan perderse, como ocurrirá seguramente si la señora le pide a su amigo Abicú que lo quite.