sábado, 10 de abril de 2010

Juan Carlos Recio: Campesinas

No amaban la voz del cantor ni sus olores,
distintos a los ecos y lamentos,
lanzados con angustia desde un pedregal
hasta el llanto de las mujeres, muertas cada noche
sin ser tocadas por esa dulzura.
No amaban las intenciones del poeta
solo sus labios como látigos abriéndoles los sumos,
puertas, muslos, puertas que le concedían al infierno,
la idiotez cerrada en sufrimiento
cerradas a cal y canto.
Amaban la lujuria del herrero
poniendo clavos en las patas,
amaban el dolor de ser violadas por una realidad
que no quedara en fantasía.
Con el peso del agua sobre sus hombros
ellas en la cuesta, sudorosas, ascendiendo
mientras sus hijos lanzaban las piedras
queriendo alcanzar esa visión de sus madres
—tipo ala rota de ave a ras del surco—.
Luego paradas ante el forastero,
sonrientes como si estuvieran sentadas en la luna.
Luego en la oscuridad de la media noche,
con la sábana lista para que entren los amantes
y suden, llorosos, irreverentes y fugaces,
para que entrara a sus vidas el juego del amor
sin lucir los pies al borde de la cama,
tan domésticos como sus faldas.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

oh que bello!!
FELICIDADES!!
si hubiera un premio al mejor diseño, se llevaria medalla de oro!

Ernesto G. dijo...

Agradable sorpresa. Excelente el nuevo formato. Saludos.

Anónimo dijo...

Asere, tu tambien caiste en esto: man, odio los cambios revolucionarios como loco: soy alergico, tu sabes. Como pusite hacerme esto! Me voy para cuba negros a leer lo que granado diga y a ponerle comentarios. No vengo mas aqui a menos que todo vire para atras! Ya sabes!

Anónimo dijo...

mauricito, ahora vas a escribir mas cuentos!

Anónimo dijo...

mauricito? quien es ese?

Cuba Inglesa dijo...

Se hace lo que se puede, gracias amigos