google.com, pub-9878019692505154, DIRECT, f08c47fec0942fa0 Cuba Inglesa: El Primer Cronista de Nuevo Songo

viernes, 3 de septiembre de 2010

El Primer Cronista de Nuevo Songo

Con el 66% de la preferencia popular y una ventaja de más de 60 puntos sobre su más cercano rival, el Cronista de Nuevo Songo está a punto de coronarse como el Mejor Narrador Bloguero de Cuba en la prestigiosa consulta que lleva a Cabo el Doctor Fernando Camacho, en el blog especializado Encuestas Cubanas.

Director de Crónicas de Nuevo Songo, el actual Cronista es tributario de una larga tradición iniciada por el patriarca Victorio Elisabeto Maceo-Boadiceo I (en la foto, a caballo), fundador de una dinastía de generales, escritores, próceres y prohombres novosongoleses.

Victorio Elisabeto Maceo-Boadiceo I fue, bajo cualquier vara que se le mida, un pionero.

Nativo de Songo La Maya, Cuba, llegó a las costas de lo que hoy es Nuevo Songo del Norte con la primera avanzadilla de colonos, los Padres Fundadores, quienes tuvieron sobre sus hombros la tarea de cavar las bases de una nación, algo de lo que no tenía noción. Pero lo acometieron.

Uno de los Padres de la Patria novosongolesa, Victoreto I, como familiarmente se le conoce, aprendió a leer antes que a hablar, y cuentan las Crónicas de Songo la Maya que, incluso, antes que a gatear. Si bien sus primeras lecturas él las consideraba de escaso valor intelectual para un niño de su precocidad, esos volúmenes (La teoría de la felicidad, de Aristóteles, y Utopía, de Tomás Moro) eran tenidos en gran estima por el Bibliotecario de su pueblo, el cual no dio abasto durante los años formativos del pequeño Vic para desplazarse a la gran metrópolis de Santiago de Cuba y suplir de literatura las necesidades cognitivas de la joven promesa.

Dicen que Victoreto no fue a la escuela, sino que la escuela vino a él, y que el Pastor Jorge Salomón Andino de San Vicente, a quien especialmente se encomendó la educación académica y religiosa del infante, terminó convertido en su discípulo.

Cuenta la tradición que fue Victoreto el que en una clase de geografía calculó la distancia que lo separaba de un islote verde que él avizoraba en sueños, y el que encendió los ánimos de los primeros hombres que se hicieron a la mar en busca de nuevas tierras que colonizar y, más que nada, en procura del secreto del Códice Thamacun, que él halló antes que nadie.

Con una vara --y de esto hay documentación histórica-- trazó Victoreto el plano de lo que hoy es la capital de Nuevo Songo, Port La Maya. Su liderazgo fue crucial para la sobrevivencia de los primeros colonos (en la foto). Tanto su Diario de Navegación en Balsa como sus narraciones épicas de la epopeya de la Fundación lo convirtieron en el primer Cronista de Nuevo Songo del Norte.

Sobre los amoríos de Victoreto también se ha escrito mucho, y sus proezas amatorias son de antología. Se dice que tan fecunda era su simiente que sus esposas (tuvo muchas, enviudó varias veces) podían quedar encinta durante el embarazo. Sus hazañas de alcoba engendraron una larga y saludable dinastía que cuentan entre sus glorias al homónimo General Victorio Elizabeto Maceo-Boadiceo, el Pacificador, héroe de las Guerras Alejandrinas, y al Almirante Victorio Elizabeto Maceo-Boadiceo, el colonizador de los dominios de ultramar de Songo Tora y Songo Bora.

Hoy la raza de los Victorio Elizabeto Maceo-Boadiceo (es tradición que todos los hombres de la familia lleven el mismo nombre) logra una nueva cima con la inminente proclamación de uno de sus descendientes como el Mejor Narrador Bloguero Cubano. No se trata del triunfo de un cronista. Es la victoria de una estirpe.

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