sábado, 8 de enero de 2011

Cuba, por qué no es fácil

por Armando Añel

Con el advenimiento de los despidos masivos y las reformas de corte económico prometidas por el castrismo, algunos analistas han comenzado a juguetear con la idea de que el totalitarismo a la cubana está a punto de desmoronarse, y con él la oligarquía gobernante. La tesis gira alrededor del hecho de que la fuerza laboral independizada del Estado se convertirá, precipitadamente, en un agente de cambio. Al perder supuestamente el Estado el control absoluto de la economía, perdería el control absoluto de la sociedad, y esto abriría fisuras subversivas imposibles de taponar. Puede ser, pero conviene recordar también la serie de instituciones y espacios determinantes, a todos los niveles, que aún controla el régimen. Voy a mencionar seis de ellos, arriesgándome a omitir alguno de peso:

-El ejército

-El Ministerio del Interior, MININT (todo el aparato de la policía, la Seguridad del Estado, las organizaciones delatoras, etc.)

-El Ministerio de Educación (la educación privada seguirá marginada en Cuba)

-El Ministerio de Salud Pública (el pueblo seguirá en manos de las policlínicas y los matasanos estatales)

-La Dirección de Inmigración y Extranjería (que aquí mencionamos aparte pero que en realidad controla el MININT, y que decide quién entra y quién sale del país –esto es clave porque define el destino existencial de muchos--, quién se aprovechará de una beca internacional, un viaje familiar o de trabajo al exterior, etc.)

-El Ministerio de Cultura (que seguirá influyendo, controlando y financiando la vida cultural de la Isla).

Es cierto que las características socioculturales, históricas y geográficas de Cuba difieren del caso chino, y por tanto no se deben comparar miméticamente ambas realidades. Pero también es cierto que la acumulación durante más de medio siglo, en diversas capas generacionales –mientras las capas más independientes y emprendedoras abandonaban el país--, de lo que algunos llaman “el hombre nuevo o neocastrista”, políticamente abúlico, relativista e indolente, no va a facilitar una transición a corto plazo.

En cualquier caso, hay que ser optimistas. Veremos qué pasa.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Estimado Añel permiteme ilustrar tu post con dos chistes.

El primero, es un condenado a muerte que subiendo las escaleras para que le corten la cabeza se pone a decir: "es lunes, empiezo mal la semana".
El segundo es un hombre que se pasea al borde de un acantilado, y de repente tropieza, pierde el equlibrio y cae al precipicio. Pero puede agarrarse de una rama y colgando de los pies en el vacio se pone a gritar: "!! socorro, auxilio, ayudenme, hay alguien!!" Y entonces oye una voz que le dice:"oi tu llamada, soy Dios, no te preocupes, suelta la rama y dejate caer que antes de que toques el suelo yo te recojeré y estaras salvo y sano".
Entonces, el hombre se pone a gritar: "!! socorro, socorro, no hay alguien màs !!".

Esto tiene una estrecha relacion con el optimismo, claro.
Un abrazo. Y risas.