miércoles, 19 de octubre de 2011

Génesis (VI). El Hecho

6.1 En la sexta noche de la creación, con la luna reflejada en la concha de La Playa, hasta Idamanda se arrastró un escorpión de oro.
6.2 Y los amantes corrieron a apartar al animal, deslumbrado por la luz. Y abrazaron las piernas de la madre, reencontrándose en la niña.
6.3 Y negó Idamanda:
6.4 Porque así como el hombre se hace niño, también se puede hacer bueno el dinero. ¿Qué veneno no es más que veneno?
6.5 Y acarició Idamanda el lomo del escorpión. Y dijo sonriendo frente al mar de la inocencia:
6.6 En el tiempo de los beneplácitos el alacrán puede habitarte como una caricia. Y dijo:
6.7 La traición es la costumbre en los supuestos. No te traiciones. Salta plenamente en el viaje hacia la plenitud y redescúbrete. Y subrayó:
6.8 La verdad está en ti, y crece en cada paso que das dentro de ti, y avanza en cada fuga que tiene lugar hacia ti mismo --en cada descubrimiento de ti mismo--, y te hará libre.
6.9 Y los amantes se miraron a los ojos un segundo, hecho eternidad en la sexta noche de Erótica. Y las almas se internaron en las almas, volando hacia el Espíritu Inocente. Y dijo Idamanda:
6.10 Sólo el Espíritu Inocente puede alimentar el ego. Sólo entregando el ego se satisface el ego. Sólo en la inocencia satisfecha del ego, como el niño en la madre, germina El Hecho de la Entrega.

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