viernes, 21 de octubre de 2011

Idamanda en la Séptima Noche

7.1 En la séptima noche del primer descanso, Idamanda descendió de los acantilados. Soplaba lejos el viento sobre la ciudad, y los amantes la vieron reírse de sí misma.
7.2 Y pudo Idamanda, a su vez, escuchar las carcajadas de los amantes. Y vio que era bueno. Y dijo:
7.3 Como el descanso es la liberación en Playa Hedónica, así la risa se hace en el niño, y crece en el Espíritu Inocente.
7.4 Porque nada en ti puede impedirte reír sobre ti mismo. Y dijo:
7.5 Sólo en la entrega puede crecer la risa del niño. Sólo la madre, en la creación, puede volver al Espíritu Inocente.
7.6 Y supo Idamanda cómo burlar el ego a través del ego. Y pudo revelarlo frente al mar, mientras las olas lamían sus pies diminutos. Y dijo:
7.7 Como las risas de las elegidas en la Casa del Cerdo, así la satisfacción se burla de lo Inimaginable.
7.8 Y el caracol volvió a girar al borde de la espuma, esparciendo la conexión sobre La Playa.
7.9 Y en la séptima noche contempló Idamanda la felicidad de los amantes, y la risa del niño, y a la madre en medio del Salto, y reposó en el Hecho de la Entrega.

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