sábado, 28 de enero de 2012

Idamanda y el misterio de las tres islas

Las islas se alejan de Playa Hedónica
¿Era acaso una agente la Bloguera Manipulada? No una agente del país de las mandarinas sino una víctima, una brizna torturada por el remordimiento puntoCON, una doble agente involuntaria y sin embargo homicida. ¿Sería posible? Y además la Cotidiana, ¿no había reiterado hasta lo indecible su desprecio por la isla primigenia? ¿No guardaban sus memorias los peores recuerdos, como tizne sobre materia chamuscada?


Y ahora, como si de pronto los ángeles parieran, la fuga de Playa Hedónica había alumbrado un principio de resolución, un éxodo de islas a la deriva en el mar entrañable de la blogocosa. Una estampida residual y sin embargo auténtica, que ponía a la narradora una vez más a la defensiva. Frente a ella otra vez las islas bailaban una conga, reproducían una lambada, atacaban transversalmente un guaguancó. Frente a ella una vez más Erótica se volvía sucesiva, dividida en fragmentos incesantes, celosos de su condición renacentista. Tres islas en formación y emulación. Tres universos puntualmente creativos.

“En el país de las mandarinas el tuerto es rey”, había dicho Cuba Jr. “Y no es cuestión de sadismo –aclaró inmediatamente Idamanda a su hijo--, no se trata de regocijarse en la testarudez ajena porque sí, porque no pasa nada, o burlarse sin piedad de su engreimiento. Se trata de degustar la lúdica liquidez de sus paradojas interiores, como se chupa un hollejo de naranja”. Como una isla tras otra en plena fuga, a la velocidad de un cohete en el universo primordial, merodeando la voluptuosa conversión de Playa Hedónica.