martes, 21 de abril de 2009

Comunicado de RELIAL por la apertura y el diálogo

Las instituciones integrantes de la Red Liberal de América Latina (RELIAL) vemos con asombro y esperanza la reciente Cumbre de las Américas, celebrada en Trinidad y Tobago, en lo relacionado a la situación de Cuba.

Nuestro asombro se debe a la insólita conducta de los gobiernos iberoamericanos. Todos los presidentes de nuestra estirpe cultural, que se refirieron al tema cubano ante, durante y después de la Cumbre –Cristina Fernández, Lula da Silva, Rafael Correa, Felipe Calderón, Daniel Ortega y Evo Morales, entre otros– lo hicieron para pedir única y exclusivamente el levantamiento del embargo norteamericano hacia la Isla.

No obstante, ninguno de ellos mencionó a los presos políticos, ni la represión, ni la falta de libertades, así como las sistemáticas violaciones a los derechos humanos que padecen los ciudadanos de ese país desde hace medio siglo, todo lo cual ha sido recogido por diversas y reconocidas organizaciones internacionales, como Amnistía Internacional, la Cruz Roja, Reporteros sin Fronteras, Archivo Cuba, entre otras.

Ni una sola voz en español se alzó para defender a los cubanos y mostrar alguna suerte de solidaridad con los que sufren en las cárceles, mueren en el Estrecho de la Florida tratando de escapar en balsas o viven bajo el acoso permanente de la policía política. Lo que preocupaba a esos presidentes eran los verdugos, no sus víctimas.

Para RELIAL, esa actitud demuestra una asombrosa falta de integridad moral. ¿Cómo es posible que los gobiernos de nuestra historia y cultura, ignoren los documentos suscritos por esos mismos jefes de estado, o por otros similares, como la Carta Democrática, solemnemente firmada en Lima el 11 de septiembre de 2001, en una reunión convocada por la OEA, texto por el que se comprometen a defender la libertad y la democracia en el continente americano? ¿Cómo es posible una contradicción ética de esa naturaleza?

Sin embargo, RELIAL observa una apertura en la difícil situación de los cubanos, que llama a la esperanza. El presidente Obama ha hecho un gesto importante al eliminar ciertas restricciones que limitaban los viajes de los cubanos a su país de origen, o las remesas de dinero que podían enviar a sus familiares. Eso nos parece inteligente, y, como ha señalado el gobernante norteamericano, ahora le corresponde al presidente Raúl Castro iniciar la apertura política tan ansiada por todos los latinoamericanos, con la lamentable excepción de sus gobiernos.

El gobierno cubano tiene ante sí una tarea inmensa: puede comenzar por liberar a los presos políticos, permitir la libertad de expresión, autorizar la constitución de partidos políticos. También debe y puede admitir el derecho de los cubanos a salir y entrar libremente en su país, a comerciar con su misma moneda, como los demás pueblos del continente, o algo tan sencillo como permitir que la población tenga acceso libre e irrestricto a Internet. ¿Es eso tan difícil?

¿Por dónde comienza una reforma de la magnitud que necesitan los cubanos? Para RELIAL ello empieza, sin duda, por el reconocimiento por parte del gobierno cubano a la oposición democrática en la Isla, con la que Raúl Castro o sus representantes deben sentarse civilizadamente a dialogar. Como explicaba recientemente una carta pública divulgada por el Comité Cubano pro Derechos Humanos, presidido en La Habana por el jurista René Gómez Manzano, no es con Estados Unidos con quien primero necesita hablar el gobierno cubano, sino con su propio pueblo, con la oposición que dentro y fuera de la Isla desea contribuir a la transición pacífica a la democracia.

RELIAL hace un llamamiento a los latinoamericanos a sumarse al pedido de este Comité, para generar el diálogo entre el gobierno cubano y la oposición democrática, y tiene la esperanza de que nos encontremos en el comienzo de ese necesario proceso político.

México, 21 de abril de 2009