lunes, 12 de julio de 2010

Unas damas abundosas y el Códice Thamacun

por el Investigador de Nuevo Songo

El Palacio del rey Minos recordaba a los cuernos de la consagración atenazando al sol. Una calidez recorrió al Periodista al recordar la poesía, la prosa, las referencias todas que lo acercaban tanto al Palacio de Knossos, al que había acudido en busca de pistas sobre Anakantra y el Códice Thamacún.

Había volado a Creta y tomado un taxi hasta el palacio de sus lecturas y de sus sueños. Una calidez como de trago de retsina lo volvió a invadir al ver que por los propíleos se formaba una cola a la cabeza de la cual, banquito en mano, se recortaba una figura familiar: el Colero de Cuba Inglesa, quien ahora, esdrujulizado el nombre, se hacia llamar Cólero, Cólero de Akiles.

Hurgó el Periodista, miró, rebuscó y al final la vio. La abundosa Zoenaria lo esperaba en el ala sudoeste, por el corredor de las Pinturas de los Lirios. Algo raro notó en su mirada inasible como las referencias perdidas de la antigüedad. Se tomaron de la mano. Deambularon. Atravesaron el vestíbulo de criptas de pilares donde se hicieron una vez los sacrificios. Se distrajo... y de repente se percató de que Zoenaria ya no estaba.

Miró a su alrededor sobresaltado. Consternado. Porque, de repente, las balas silvaban sobre su cabeza. Se dio a la huida.

Un proyectil atravesó una piedra, que no era piedra sino arcilla semejando piedra. Algo cayó y se rompió. El Periodista arrastró el extraño recipiente roto, caído tras el impacto de bala. Halló refugio en uno de los recovecos de un intrincado laberinto que había descubierto. Extrajo unas tablillas del recipiente. Trastornado, se percató de que nadie, nadie en miles de años, había tocado esas tablillas. Haciendo un esfuerzo, las tradujo: “Abandonando las aguas del esplendoroso Oriente, Anakantra surgió en el firmamento para iluminar a los mortales y a aquellos que aran la tierra y mueren”. Homero.

Quedó sin palabras, inmóvil.

El sueño, el cansancio, el esfuerzo lo vencían. Atinó a mirar por una claraboya. Observó a una Zoenaria descompuesta que gritaba: “¡La Ilíada es mía! Yo viví una Odisea para componerla… ¡Ese tal Homero me plagió!”, mientras lanzaba tiros al aire, y agregaba: “El Códice Thamacun me pertenece. Yo lo compuse. A nadie pertenece más que a mí. No quiero que nadie me lo plagie”. De repente el banquito del Cólero la alcanzó y le dio un golpe en la cabeza, y Zoenaria, color cartucho, quedó convertida en chicharrón.

Al parar los tiros, un cansancio eterno recorrió de pies a cabeza al Periodista y quedó rendido. Un sueño dulce, amable, lo invadió como otro trago de retsina. Y la vio, dulce, abundosa. Era la reina Leidí Usnavi, de Nuevo Songo. Extendió su mano hacia ella como las plantas buscan a la luz. Como el olivo a la gloria.

La reina lo acunó en su abundoso cuerpo y le señaló el firmamento. “Debes seguir esa estrella”, dijo sin mover los labios, y él escucho una cabrita con campanas rodeada de un rama de tomillo que parecía saludarlo como otrora lo hiciera el rebeco en la tierra de su infancia. No fue retsina sino leche tibia esta vez. Y miró el color de la mañana: un color de eternidad.

Despertó. Se puso en marcha a perseguir la estrella. La pista dada por la reina lo hizo sentir fortalecido. Supo que esta vez sí llegaría a Anakantra y por ende al Códice. Y salió con tablillas en los bolsillos, solo, pero cogido de la mano de los mitos, desde Ur de Caldea hacia un mundo de mármol encarnizado y leve donde pudiera fundirse con la piedra marina de la arcilla milenaria, hablándole a la aurora y viendo caer estrellas. Él ya era de la materia de los sueños.

Continuará

27 comentarios:

Anónimo dijo...

La abundosa Zoenaria lo esperaba en el ala sudoeste, por el corredor de las Pinturas de los Lirios.

jajaja.

Anónimo dijo...

“¡La Ilíada es mía! Yo viví una Odisea para componerla… ¡Ese tal Homero me plagió!”, mientras lanzaba tiros al aire, y agregaba: “El Códice Thamacun me pertenece. Yo lo compuse. A nadie pertenece más que a mí. No quiero que nadie me lo plagie”.

I. Teodoro dijo...

Apretaste Cronista!, dale, quiero más. Es bellísimo, man!

Anónimo dijo...

Reaparecio el Colero. jejeje.

Anónimo dijo...

Estos post de la Zoenaria son geniales. La parte donde se pone histerica porque dice que Homero le plagió la Iliada es para morirse de risa. ja, ja, ja... Qué jodedor es este Añel

Anónimo dijo...

Bueno, obviamente para los ingleses y otras pingas! y que conste que estoy siendo cortés!

Anónimo dijo...

estas cronicas NO SON de Añel

ustedes le echan la culpa de todo a Añel, de lo malo y parece que hasta de lo bueno

Anónimo dijo...

mira tú, hasta el colero está en defensa del Códice!

Anónimo dijo...

Dicen que en estos dias vieron posteando a un cachalote de la especie Zoenarius Patrañerus Calumniadoris en las aguas de Punta Cana. Hasta sacaron un video y todo del cachalote nadando debajo del agua, no se si alguien mas lo vio.

Anónimo dijo...

El Yodice es mio, declaraba la abundosa Zoenia despues de vaciar su gran cartucho de chicharrones mandados por la egipcia Ysis.

Anónimo dijo...

Este es el mas genial de todos tus post, genial!

Anónimo dijo...

jajaja esto promete hoy.

Cronista de Nuevo Songo dijo...

Ya se está acercando el Grand Finale de El Códice Thamacun: el momento en que se revelará el Misterio. ¡Enciendan sus candiles como las esposas evangélicas!

Anónimo dijo...

Dale, arriba, más.

Anónimo dijo...

Pero las cronicas son o no son de Anel?

Anónimo dijo...

las crónicas son del Cronista de Nuevo Songo. La cuestión está en saber quién es el Cronista de Nuevo Songo.

Armando Añel dijo...

El autor ni siquiera vive en nuestra ciudad, pero esperamos tenerlo pronto entre nosotros y rendirle merecido homenaje. Crónicas muy finas, que le agradecemos siempre.
saludos

Anónimo dijo...

No comprometan al Cronista con homenajes de personaje público, que enseguida lo envuelven en las trifulcas locales. Acuérdense que el trollo si no gana rompe el tablero.

Anónimo dijo...

el trolo ha sido definitivamente desterrado, no esta autorizado a portarse por ningun lugar de esta ciudad donde florezca la creacion, no teman

Anónimo dijo...

Jajajajaja.

Anónimo dijo...

No será que el cronista es Armienne? Dónde vive Armienne?

Anónimo dijo...

ya dejen a ese bobo en paz, total por más que salude a alguien en alguna parte el sabe que todos saben y eso solo lo puede cambiar el mismo.

Anónimo dijo...

Armienne es la Encueratriz de Nuevo Songo, no creo que el Cronista sea ella misma.

Anónimo dijo...

"eso solo lo puede cambiar el mismo".

sabias palabras

Cronista de Nuevo Songo dijo...

Muchas gracias, estimado Armando Añel, Duque de Vindobona. Se agradecen esas palabras tan amables. Este cronista espera poder viajar muy pronto desde su islote de Nuevo Songo del Norte hasta la ciudad de Miami, y en lugar de recibir rendir homenaje a quien homenaje merece. La llegada a las instalaciones de Cuba Inglesa será un peregrinaje a la Meca de la blogocosa tan relevante para mí como para otros es postrarse ante la Kaaba. Gracias nuevamente y ojalá que pueda ir pronto por allá.

Anónimo dijo...

El cachalote en Punta Cana se queja de la miseria que no vio afuera. A quien se le ocurre ir de vacaciones a Punta Cana con un paquete de cintito en el brazo???????

Anónimo dijo...

¿Qué cosa es cintito?