sábado, 30 de octubre de 2010

Erótica: La blogosfera cubana contra los demonios (IV)

por Manuel Gayol Mecías

La imaginación en Erótica es netamente creativa, porque su respiración viene de una genética de naturaleza híbrida. Lo que sucede —en el caso del proceso dictatorial de más de cincuenta años en Cuba— es que la imaginación del isleñis cubichi no ha estado propiamente en sincronía con la realidad corporal que le ha rodeado, y por ello surgió el desfase y se creó el Espejismo. En este caso, el Espejismo no es el islote de Thamacun-Cumberland-Erótica, sino la isla física de Cuba, donde el absurdo y el surrealismo no son creativos, sino fantasmagóricos y aberrantes. De lo que se puede inferir que la presunta descabellada fábula del islote Erótica es más real y humana que la Isla de los Castro.

En otro orden de cosas, a las nuevas generaciones de jóvenes cubanos no les ha interesado ni les interesa el nacionalismo, ni la adoración a las banderas. Porque la patria, en realidad, es la vida --ese sentido profundo y natural de la libertad—, los seres queridos y el entorno que más nos hayan gratificado [ver el capítulo Crónicas de Thamacun (VIII), p. 60].

Erótica, la novela, se convierte así, desde este presente, en un documento esencial de una nueva forma de pensar, que es como decir de proyectarse y actuar en su entorno, como prefigurando un futuro bien cercano. El Narrador Extraño nos lo hace saber en el capítulo Una construcción inconcebible, siempre en su apariencia de historia absurda, plena de lenguaje socarrón, pero en el que sobran las ideas serias. He aquí entonces por qué Erótica es un islote invisible:

Erótica existía, ciertamente, pero en otra dimensión. Y esa otra dimensión nada tenía que ver con la astrofísica: existía en la memoria de los hombres, pues la realidad no era otra cosa que recuerdo incesantemente recreado.
Pero nadie estaba seguro de nada.

Otro asunto más es que hablamos del Narrador Extraño y no acabamos de decir cómo y por qué es extraño. Pues bien, su rareza está dada porque hoy en día se emplea muy poco un narrador omnisciente, y éste lo es. Quizás a una persona que haga una lectura ligera de esta narración le pueda parecer un narrador retórico, impropio o intempestivo. Pero por el contrario, resulta un narrador renovador, un narrador para una nueva omnisciencia que tiene mucho que ver con la universalidad de la información por Internet (siempre que se haga una justa selección de esa información, en aras del conocimiento).

En otro sentido, la naturaleza omnisciente de este narrador, su rareza, se ilumina mediante la seriedad con que se trata este mundo de Erótica, aparentemente irracional, contradictorio, más que iconoclasta, rebelde, de un islote realmente invisible, que no es otra cosa que “memoria”, “recuerdo incesantemente recreado”. Ese poder de imaginar un universo paralelo al modo de un discurso lógico (inteligencia de la verosimilitud) que usa el camuflaje de lo irracional como salido de la contradictoria mente de los cumberlanos.

34 comentarios:

Anónimo dijo...

La Gallina Mesías es el nuevo Granados salvo en que lo supera en cantinfleo y diarreofagia verbal.

Anónimo dijo...

tu madre como sigue, 1216?

Anónimo dijo...

Tengo madre y sigue bien.

Anónimo dijo...

NO! La Gallina Mesías es el nuevo Pedro "pan con tomates verdes" Merino. Armando Añel esta muy promiscuo, este ultimo le duro lo que un pan con tomates en la puerta de un colegio cubano.

Anónimo dijo...

se que tienes madre 1216, si le he dado hasta con la punta de la escoba

Anónimo dijo...

yo he tenido que darte a ti porque como no tienes. me consuela que os haya gustado pero a mi no. ni para dejarte coger sos bueno

Anónimo dijo...

oye, que es cierto. quien lo dudaria.
"pan con tomates" no ha publicado ninguna otras tonteria
despues que entro "la gallina mesias"

en verso y todo, estoy aprendiendo

Anónimo dijo...

Dios nos libre del encarne y la envidia
vade retro!

Anónimo dijo...

No será que la Gallina Mesiánica es Pan con Tomates? No será que la gallina y pan son granados?

Anónimo dijo...

La mujer de Añel cometió el error de usar a Viejita Mala de paño de lágrimas y la viejita publicó toda la correspondencia secreta sobre los tarros con Pan con Tomate y la ruptura con Granados.

Anónimo dijo...

Vean este poema de Rodrigo de la Luz. Es muy sensible este muchacho ante la desgracia agena.

LA MUERTE DE PAN CON TOMATE

A Pedro Merino

Se corre allá en Zapote la noticia
de que en Mango mataron a Tomate,
por andar con Melón y Mandarina
y de cerezas lleno el equipaje.
"Yo me cago en la piña", dijo Coco,
mientras Mamey le cuenta la primicia:
"Lo están velando en Calabaza Vieja,
entre Limón y Naranja Podrida".
" Pobre Tomate!" -comentó Pepino -,
como dijeron Plátano y Malanga:
" él no era malo, solo que tenía
la cara roja como una manzana".
"¡De esa aquí no me hablen! " -dijo Yuca-
cuando Boniato se le aproximaba,
y preguntó furioso por la Papa,
que todavía no sabía nada.
"¡Deja que ella se entere, amigo Ajo!" ,
- el Cebollino y la Cebolla exclaman -,
y rodando con una col gigante,
llegó Aguacate con una guayaba.
Don Caimito llegó a la funeraria
con Guanábana vestida ya de luto,
al paso Anón, Maduro y Chirimoya,
venían más allá en otro jabuco.
Unos llegan temprano, otros más tarde,
y hay quien nunca sabrá de su partida,
pero seguro estoy de que Tomate
no ha tenido una muerte desabrida.

Anónimo dijo...

"al paso Anón, Maduro y Chirimoya,
venían más allá en otro jabuco."

Estos versos son geniales.
!Aprende Heriberto!
!Aprendan a escribir UNEACOS!

Anónimo dijo...

Heriberto se las va a ver duras en esa lectura con Rodrigo.

Anónimo dijo...

eso es poesia y lo demas es cuento

aprende viejita!

jijiji

Anónimo dijo...

eso es poesia y lo demas es peste a pescao

Anónimo dijo...

Donde se puede leer el famoso poema de la peste a pescao?
Es que ya me la tienen pela con eso y no lo he leido.

Anónimo dijo...

http://laprimerapalabraque.blogspot.com/2009/10/pescaderias-armando-anel.html

Ese es el enlace. Es muy comico por la foto que le puso de los pescados podridos, el retrato con cara de comemierda y la etiqueta de divertimentos. Y el tipo es tan estupico que le agradece en los comentarios.

Anónimo dijo...

gran poema el de las pescaderias, acabo de leerlo, ni medio siglo de acumulacion de talento le serviria al trolo para escribir algo asi!

partia de envidiosos y perdedores...

Anónimo dijo...

Erotica es tremenda mierda y el autor es medio anormal....

Anónimo dijo...

chirimolla de peoma!

Anónimo dijo...

por favor dejen tranquilo a pan con tomates sin sal, que en este momento se encuentra en sesion de taller literario

Anónimo dijo...

perdedora...
jijiji

Anónimo dijo...

La conducta humana es la guerra por la vida del recién nacido desde que está en el vientre de la madre hasta que cesa sus funciones biológicas como ser humano, y perece.
Todos nos comportamos de manera diferente, desde el principio hasta el fin. Desde los que damos patadas y nos viramos para joder a la madre hasta los que pacíficamente nos chupamos el dedo esperando por la fecha biológica de salida al mundo exterior para ejercer nuestro ajetreo.
Luego todos ejercitamos una conducta cuando aplicamos nuestros conocimientos, nuestras experiencias y nuestras destrezas en cada acción del diario acontencer. Ya sea cualquier actividad de la vida, el deporte, la profesión, las relaciones sociales o el intercambio sexual.
La conducta humana es la fantasía de un niño, el sueño de un adolescente, la alucinación de un alcohólico y la enajenación de un drogadicto. No se puede establecer distinciones.

Anónimo dijo...

Todos podemos identificar una conducta humana pero pocos podemos comprenderla.
Pero bien es cierto que en la conducta nuestra influyen - y determinan - tres principios básicos:
Casualidad, motivación y finalidad.
Toda conducta es causada y según este principio debemos buscar la razón de esta unicidad del comportamiento en hechos precedentes y no en el resultado o realización del mismo.
También siempre perseguimos una finalidad en el comportamiento, y por ello cobra sentido la conducta del hombre y puede ser interpretada.
Entonces si nos ponemos a ver, la conducta es el acto supremo del ser humano en su vida. Este acto incluye el pensamiento, movimientos físicos, expresión oral y facial, respuestas emocionales.
Pero para mí hay una característica que influye grandemente en la conducta: la supervivencia.
La influencia de las condiciones individuales que te lanzan un mensaje de destrucción, de terminación, de cese tajante de una situación ya sea temporal o definitiva.
Y cada cual lo percibe de manera distinta.
Los hábitos y los esquemas de disciplina tienden a moldear luego esa lucha por la supervivencia.
La psicología tiene por objeto conocer científicamente a los seres humanos, para ello, observa su conducta o comportamiento. No importa lo que el paciente diga, lo decisivo es lo que el psicólogo percive de su conducta.
Uno puede decir que se siente tranquilo pero sus ojos recorren toda la habitación. Es obvio que el psicólogo concluya de que su paciente miente y está en estado de alerta. Pero entonces el psicólogo se puede confundir porque un estado de alerta puede ser el estado normal de un ser humano. De ahí que la conducta nunca se comprenda del todo. ¿Qué lleva a un ser humano a adoptar un estado de alerta perenne contra otro que está en estado de reposo y tranquilidad?
La responsabilidad. Ese es el elemento catalizador. La responsabilidad que se adquiere ante un grupo social ya sea una familia, una tribu, un clan, una comunidad. La persona que siente que de ella dependen muchas (y no solamente para sobrevivir sino para analizar la vida o comportarse) adquiere un sistema complejo de emociones. El león no camina igual que el zorro. Se cuida mejor, se protege más, mantiene sus músculos engarrotados todo el tiempo. El zorro en cambio se puede dar el lujo de relajarse, escabullirse, esconderse. El león no puede esconderse. Nació para ir por la pradera frente a todos, expuesto a todo.
Hay recovecos de la conducta humana que el psicólogo deja pasar, creo yo. Con todo el respeto para mis amigos psicólogos.
El pensar es una conducta: cuando trabajamos una idea sobre cualquier problema.
El imaginar es otra conducta: cuando el sujeto crea con su acción una obra de arte.
El percibir es otra conducta más: cuando excita al sujeto tantear, gozar, sentir el objeto percibido.
El recuerdo es otra conducta: cuando uno reacciona a una experiencia que ya no puede cambiar, creando un choque emocional.

Anónimo dijo...

Todos podemos identificar una conducta humana pero pocos podemos comprenderla.
Pero bien es cierto que en la conducta nuestra influyen - y determinan - tres principios básicos:
Casualidad, motivación y finalidad.
Toda conducta es causada y según este principio debemos buscar la razón de esta unicidad del comportamiento en hechos precedentes y no en el resultado o realización del mismo.
También siempre perseguimos una finalidad en el comportamiento, y por ello cobra sentido la conducta del hombre y puede ser interpretada.
Entonces si nos ponemos a ver, la conducta es el acto supremo del ser humano en su vida. Este acto incluye el pensamiento, movimientos físicos, expresión oral y facial, respuestas emocionales.
Pero para mí hay una característica que influye grandemente en la conducta: la supervivencia.
La influencia de las condiciones individuales que te lanzan un mensaje de destrucción, de terminación, de cese tajante de una situación ya sea temporal o definitiva.
Y cada cual lo percibe de manera distinta.
Los hábitos y los esquemas de disciplina tienden a moldear luego esa lucha por la supervivencia.
La psicología tiene por objeto conocer científicamente a los seres humanos, para ello, observa su conducta o comportamiento. No importa lo que el paciente diga, lo decisivo es lo que el psicólogo percive de su conducta.
Uno puede decir que se siente tranquilo pero sus ojos recorren toda la habitación. Es obvio que el psicólogo concluya de que su paciente miente y está en estado de alerta. Pero entonces el psicólogo se puede confundir porque un estado de alerta puede ser el estado normal de un ser humano. De ahí que la conducta nunca se comprenda del todo. ¿Qué lleva a un ser humano a adoptar un estado de alerta perenne contra otro que está en estado de reposo y tranquilidad?
La responsabilidad. Ese es el elemento catalizador. La responsabilidad que se adquiere ante un grupo social ya sea una familia, una tribu, un clan, una comunidad. La persona que siente que de ella dependen muchas (y no solamente para sobrevivir sino para analizar la vida o comportarse) adquiere un sistema complejo de emociones. El león no camina igual que el zorro. Se cuida mejor, se protege más, mantiene sus músculos engarrotados todo el tiempo. El zorro en cambio se puede dar el lujo de relajarse, escabullirse, esconderse. El león no puede esconderse. Nació para ir por la pradera frente a todos, expuesto a todo.
Hay recovecos de la conducta humana que el psicólogo deja pasar, creo yo. Con todo el respeto para mis amigos psicólogos.
El pensar es una conducta: cuando trabajamos una idea sobre cualquier problema.
El imaginar es otra conducta: cuando el sujeto crea con su acción una obra de arte.

Anónimo dijo...

Todos podemos identificar una conducta humana pero pocos podemos comprenderla.
Pero bien es cierto que en la conducta nuestra influyen - y determinan - tres principios básicos:
Casualidad, motivación y finalidad.
Toda conducta es causada y según este principio debemos buscar la razón de esta unicidad del comportamiento en hechos precedentes y no en el resultado o realización del mismo.
También siempre perseguimos una finalidad en el comportamiento, y por ello cobra sentido la conducta del hombre y puede ser interpretada.
Entonces si nos ponemos a ver, la conducta es el acto supremo del ser humano en su vida. Este acto incluye el pensamiento, movimientos físicos, expresión oral y facial, respuestas emocionales.
Pero para mí hay una característica que influye grandemente en la conducta: la supervivencia.
La influencia de las condiciones individuales que te lanzan un mensaje de destrucción, de terminación, de cese tajante de una situación ya sea temporal o definitiva.
Y cada cual lo percibe de manera distinta.
Los hábitos y los esquemas de disciplina tienden a moldear luego esa lucha por la supervivencia.
La psicología tiene por objeto conocer científicamente a los seres humanos, para ello, observa su conducta o comportamiento. No importa lo que el paciente diga, lo decisivo es lo que el psicólogo percive de su conducta.

Anónimo dijo...

Uno puede decir que se siente tranquilo pero sus ojos recorren toda la habitación. Es obvio que el psicólogo concluya de que su paciente miente y está en estado de alerta. Pero entonces el psicólogo se puede confundir porque un estado de alerta puede ser el estado normal de un ser humano. De ahí que la conducta nunca se comprenda del todo. ¿Qué lleva a un ser humano a adoptar un estado de alerta perenne contra otro que está en estado de reposo y tranquilidad?
La responsabilidad. Ese es el elemento catalizador. La responsabilidad que se adquiere ante un grupo social ya sea una familia, una tribu, un clan, una comunidad. La persona que siente que de ella dependen muchas (y no solamente para sobrevivir sino para analizar la vida o comportarse) adquiere un sistema complejo de emociones. El león no camina igual que el zorro. Se cuida mejor, se protege más, mantiene sus músculos engarrotados todo el tiempo. El zorro en cambio se puede dar el lujo de relajarse, escabullirse, esconderse. El león no puede esconderse. Nació para ir por la pradera frente a todos, expuesto a todo.
Hay recovecos de la conducta humana que el psicólogo deja pasar, creo yo. Con todo el respeto para mis amigos psicólogos.
El pensar es una conducta: cuando trabajamos una idea sobre cualquier problema.
El imaginar es otra conducta: cuando el sujeto crea con su acción una obra de arte.
El percibir es otra conducta más: cuando excita al sujeto tantear, gozar, sentir el objeto percibido.
El recuerdo es otra conducta: cuando uno reacciona a una experiencia que ya no puede cambiar, creando un choque emocional.

Anónimo dijo...

Pero es que hasta los instintos son parte de nuestra conducta. Los animales son muy ricos en conducta instintiva. Los seres humanos en cambio, ostentamos instintos muy pobres porque el razonamiento nos los ha degenerado. La conducta llamada instintiva se ha debilitado considerablemente en el hombre debido al desarrollo de su conciencia. Lo que el hombre tiene de común con los animales son las necesidades instintivas, es decir, impulsos a cumplir ciertos actos con los cuales está ligada la conservación de la vida. Podemos definir los instintos como las reacciones impulsivas destinadas a satisfacer necesidades biológicas fundamentales. Los instintos fundamentales del hombre son los siguientes:
El instinto de conservación: impulsa al hombre a satisfacer su necesidad de alimentarse, de protegerse..., lo impulsa a huir automáticamente o avanzar ciegamente ante el peligro, a la lucha cuando ella es inevitable para conservar la vida, etc.
El instinto de reproducción: impulsa al hombre a perpetuar la especie humana. Independientemente del amor, la atracción física o intelectual , las normas sociales y las emociones colaterales.
El instinto gregario: impulsa al hombre a buscar la sociedad con otros seres humanos. Ningún ser humano posee todas las cualidades juntas. Por eso necesitamos de los demás porque la cualidad que uno no tiene la satisface en el otro. Hay seres que reúnen varias cualidades excepcionales y son los llamados agraciados o multifacéticos (tienen a la misma vez cualidades deportivas innatas, intelectuales, artísticas creativas y de simpatía social) pero son los menos y siempre tienen un límite. Cualquier ser genial y multifacético necesita siempre de un ser normal, para satisfacer la demanda de esa parte que le falta. Por trivial que luzca.

Anónimo dijo...

Pero es que hasta los instintos son parte de nuestra conducta. Los animales son muy ricos en conducta instintiva. Los seres humanos en cambio, ostentamos instintos muy pobres porque el razonamiento nos los ha degenerado. La conducta llamada instintiva se ha debilitado considerablemente en el hombre debido al desarrollo de su conciencia. Lo que el hombre tiene de común con los animales son las necesidades instintivas, es decir, impulsos a cumplir ciertos actos con los cuales está ligada la conservación de la vida. Podemos definir los instintos como las reacciones impulsivas destinadas a satisfacer necesidades biológicas fundamentales. Los instintos fundamentales del hombre son los siguientes:
El instinto de conservación: impulsa al hombre a satisfacer su necesidad de alimentarse, de protegerse..., lo impulsa a huir automáticamente o avanzar ciegamente ante el peligro, a la lucha cuando ella es inevitable para conservar la vida, etc.
El instinto de reproducción: impulsa al hombre a perpetuar la especie humana. Independientemente del amor, la atracción física o intelectual , las normas sociales y las emociones colaterales.
El instinto gregario: impulsa al hombre a buscar la sociedad con otros seres humanos. Ningún ser humano posee todas las cualidades juntas. Por eso necesitamos de los demás porque la cualidad que uno no tiene la satisface en el otro. Hay seres que reúnen varias cualidades excepcionales y son los llamados agraciados o multifacéticos (tienen a la misma vez cualidades deportivas innatas, intelectuales, artísticas creativas y de simpatía social) pero son los menos y siempre tienen un límite. Cualquier ser genial y multifacético necesita siempre de un ser normal, para satisfacer la demanda de esa parte que le falta. Por trivial que luzca.
En otro ángulo de la conducta - mucho más profundo - siempre yo he notado, desde joven, que los perros me temen. Aún los perros bravos. ¿Qué sucede? ¿Qué perciben de mí? He ido caminando por una acera y de frente ha venido un individuo con un perrazo del cual está engreído y lo usa como elemento de imposición pues todo el mundo baja la acera para darle paso al perrazo con su dueño. Bueno, yo no he bajado la acera, de hecho no le he tenido miedo al perrazo porque he estado convencido de que el perro va a bajar la acera antes de pasar por mi lado. Y así lo ha hecho. No tengo explicación a ese fenómeno sino una experiencia infantil desagradable pero definitiva.
Yo siempre le tenía miedo a los perros. Un miedo atroz. Pero a los 9 años jugaba con varios amigos míos en un paraje apartado del río Bélico de Santa Clara cuando se apareció un perro feo que lucía bravo. Su boca estaba descompuesta y mostraba sus colmillos con baba y espuma. No quiero entrar a decir si tenía rabia o no porque no lo sé. Sin darme cuenta mis amigos huyeron y yo quedé solo y para colmo resbalé en una laja llena de musgo y caí al agua. Me puse de pie y el agua me daba al pecho. El perro había quedado en la orilla. Y encima sentía un frío del carajo porque era un día gris de febrero.

Anónimo dijo...

Pero es que hasta los instintos son parte de nuestra conducta. Los animales son muy ricos en conducta instintiva. Los seres humanos en cambio, ostentamos instintos muy pobres porque el razonamiento nos los ha degenerado. La conducta llamada instintiva se ha debilitado considerablemente en el hombre debido al desarrollo de su conciencia. Lo que el hombre tiene de común con los animales son las necesidades instintivas, es decir, impulsos a cumplir ciertos actos con los cuales está ligada la conservación de la vida. Podemos definir los instintos como las reacciones impulsivas destinadas a satisfacer necesidades biológicas fundamentales. Los instintos fundamentales del hombre son los siguientes:
El instinto de conservación: impulsa al hombre a satisfacer su necesidad de alimentarse, de protegerse..., lo impulsa a huir automáticamente o avanzar ciegamente ante el peligro, a la lucha cuando ella es inevitable para conservar la vida, etc.
El instinto de reproducción: impulsa al hombre a perpetuar la especie humana. Independientemente del amor, la atracción física o intelectual , las normas sociales y las emociones colaterales.
El instinto gregario: impulsa al hombre a buscar la sociedad con otros seres humanos. Ningún ser humano posee todas las cualidades juntas. Por eso necesitamos de los demás porque la cualidad que uno no tiene la satisface en el otro.

Anónimo dijo...

Hay seres que reúnen varias cualidades excepcionales y son los llamados agraciados o multifacéticos (tienen a la misma vez cualidades deportivas innatas, intelectuales, artísticas creativas y de simpatía social) pero son los menos y siempre tienen un límite. Cualquier ser genial y multifacético necesita siempre de un ser normal, para satisfacer la demanda de esa parte que le falta. Por trivial que luzca.
En otro ángulo de la conducta - mucho más profundo - siempre yo he notado, desde joven, que los perros me temen. Aún los perros bravos. ¿Qué sucede? ¿Qué perciben de mí? He ido caminando por una acera y de frente ha venido un individuo con un perrazo del cual está engreído y lo usa como elemento de imposición pues todo el mundo baja la acera para darle paso al perrazo con su dueño. Bueno, yo no he bajado la acera, de hecho no le he tenido miedo al perrazo porque he estado convencido de que el perro va a bajar la acera antes de pasar por mi lado. Y así lo ha hecho. No tengo explicación a ese fenómeno sino una experiencia infantil desagradable pero definitiva.
Yo siempre le tenía miedo a los perros. Un miedo atroz. Pero a los 9 años jugaba con varios amigos míos en un paraje apartado del río Bélico de Santa Clara cuando se apareció un perro feo que lucía bravo. Su boca estaba descompuesta y mostraba sus colmillos con baba y espuma. No quiero entrar a decir si tenía rabia o no porque no lo sé. Sin darme cuenta mis amigos huyeron y yo quedé solo y para colmo resbalé en una laja llena de musgo y caí al agua. Me puse de pie y el agua me daba al pecho. El perro había quedado en la orilla.

Anónimo dijo...

Y encima sentía un frío del carajo porque era un día gris de febrero. Traté de nadar a la otra orilla pero un instinto raro me hizo regresar a la orilla del perro y confrontarlo. Algo me dijo que era una prueba o que era necesario enfrentarme a ese perro. Vino flotando un tronco mohoso de palo y lo agarré. Ni mandado a hacer porque tenía una puya en uno de sus extremos. Usándolo como una lanza me acerqué a la orilla y el perro abrió más su boca. No ladraba, rugía con la boca abierta. De pronto ya yo estaba con el agua en la rodilla y el perro quiso entrar al agua a atacarme cuando le incrusté el palo en la boca. El perro dio un gemido del demonio con el palo encajado en su garganta y entonces fui y agarré un laja de piedra, la levanté y se la incrusté en la cabeza. Creo que esa última acción fue excesiva. El perro ya estaba vencido. No había necesidad de la piedra. Pero me impulsó un éxtasis de victoria, de desquite a mis miedos anteriores. Y me fui. Cuando llegué con mis amigos me preguntaron por el perro y les dije que el perro estaba muerto. No me lo creyeron. Pero al otro día regresamos al sitio. Y allí estaba el cadáver y le dimos sepultura. Desde entonces todos los perros me temen pero yo creo adivinar que es al revés: ya no le temo a los perros. Vencí mi fobia o mis miedos.
Y para reciprocar al destino y poner en paz mi alma, siempre he tenido perros, los he cuidado, y los he querido como hijos.
Incluso una vez me sorprendí pasándole la mano por la boca a un perro fiero que un momento antes le había lanzado un gruñido a mi hijo al salir de un restaurante en Júpiter, Florida. Al pasar por su lado yo le puse la mano en la boca como para tapársela, le dije: "sshhhh"... y el perro soltó un gemido. El dueño - recuerdo - impresionado me llamó y me preguntó si yo era entrenador de perros. Le dije que no.
Ahora, pensando en esa experiencia, creo que mi comportamiento social ha sido movido por un instinto de conservación que trata de sobreprotegerme más de lo debido. Existe como un ansia de anticipación, una premura a retrasar un fin que verdaderamente no está cerca ni se anuncia aún. Es como si tratase de enfrentar a otro perro que me quiere morder. Mucho mayor, totalmente amorfo e invisible pero que esta allí, esperando a que salga del río. Y yo lo pongo - de alguna manera - en urgencia perenne con mi vida actual.
Debo comprender de una vez que, primero, no tengo 9 años ni me he quedado solo en el río... y después, que la vida no depende del palo en mi mano y que los demás no son el perro aquel.

un critico en Madrid dijo...

Senores hasta cuando! Erotica es una blogocosa de puntocom. Joder!

Anónimo dijo...

Esto si es poesia. aprende viejita!