lunes, 8 de noviembre de 2010

Erótica y las reglas del juego (I)

por Ángel Velázquez Callejas

Definitivamente, Idamanda intenta romper las reglas del juego y trata de establecer una visión social y cultural del Eros, de la pulsión sexual estremeciendo la falsedad de la hipocresía de la culpa, del sentido del pecado, de la posibilidad de la represión. Idamanda no es un nombre común y corriente, como se ha intentado tomar de la lectura de la novela Erótica, de Armando Añel, sino una metáfora libidinal que simboliza, en una concepción de sexo y cultura, la contrapartida de la represión sexual y el apoyo al amor por la libertad.

“Reconociéndose en ese otro nombre” (Introducción: Idamanda, página 7. El subrayado es mío), Idamanda se expresa y se manifiesta como un Hecho, el otro frente a la represión del yo. ¡Un gran malestar! En Erótica fluye este malestar cultural como destilación final de una generación que transgrede al Hecho; directamente contestataria y agresiva contra la más significativa creación de esa represión en la época moderna, que es el totalitarismo. Erótica se propone erradicar la totalidad consumada de la represión, de la súper concebida vitalidad del ego sobre el otro. Pero primero tiene que asegurarse de un hecho: el nacimiento de Idamanda. Porque con ella, paradójicamente, muere la procreación, la sexualidad y el sexo. Siempre y cuando el cerdo esté procreando, o cualquier animal --y el hombre por naturaleza es un animal también--, la política es su instrumento definitivo. Idamanda está, pero no es una concreción en la novela. Es el fin de la política.

Es por eso que en este caso el anhelo de libertad se reduce a la política, a la cantidad. La procreación a través del sexo lleva implícito un instinto político. Nuestra sexualidad es política. La vida se vuelve entonces el arte de la política y no de la superación de los conceptos, de las creencias, de la culpa y el pecado. Derivándose de ello, no habrá crecimiento, superación por la vida, sino solo historia, como dice Ouspenski en sus Enseñanzas, historias del crimen. Se sigue desconociendo la fuente misma del mito griego Eros, puesto que Freud no hallaba ninguna prueba científica en ello. El amor por su amado hombre, levantaba cierta suspicacia sobre la homosexualidad, la pasión sexual, la lujuria; pero en realidad el tono era algo diferente, amoroso en el sentido de la entrega, del salto, del crecimiento espiritual; algo así como lo que dice Idamanda, creo yo: “Yo soy la mujer de mi marido, y mi marido es mi mujer” (Notas al margen, página 122).

De modo que la historia que da sustento al hecho novelable, a Erótica, no es tan importante como el hecho mismo que es Erótica en el trasfondo subyacente, al ocultar las antiguas implicaciones represivas del sexo, del placer, de la mujer a través del juego de la política.

12 comentarios:

Armando Añel dijo...

"El otro frente a la represión del yo". Eso es muy preciso y a la vez sugestivo.

Anónimo dijo...

Carajo, Armando, escribes la reseña tú mismo, y de contra pones el primer comentario.

Prawnest dijo...

Oye y que sabe annel de todo eso?

Anónimo dijo...

Velazquez Callejas va a estar presentando Erotica con Galvez y Annel el 19 proximo en la Otra Esquina de las Palabras, Cafe Demetrio, Coral Gables.

Anónimo dijo...

Hacía rato que no se hablaba de Erótica.

Anónimo dijo...

Leyendo comentarios anteriores me enteré de que alguien se sacó LA PINGA en casa de Añel. Alguien me puede explicar qué fue lo que pasó?

Anónimo dijo...

SÍ, EXPLIQUE, EXPLIQUEN. YO LEÍ ALGO DE ESO EN EL BLOG DE CHIQUITA MALA.

La Sombra del Cubano dijo...

Estamos preparando una nueva temporada de la serie La Peste a Peo de Zoé Valdés, con nuevas revelaciones sobre esa farsante.

Puede leer además el post que tenemos ahora sobre esa asquerosa gorda y calva.

Anónimo dijo...

(about) Al Horizonte no se llega en una barca de papel
por Angel Velázquez Callejas (para el blog Gaspar, El Lugareño)

Anónimo dijo...

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(about) Al Horizonte no se llega en una barca de papel
por Angel Velázquez Callejas (para el blog Gaspar, El Lugareño)


Si lo miramos desde el punto de vista de como ha vivido la humanidad hasta ahora, en un estupor, en una mentira condicionada por la tradición histórica y cultural, Ernesto García y su grupo actoral de Teatro en Miami Studio tienen razón: la vida no tiene sentido. El hombre marcha en una barca de papel y en cualquier instante se haya abocado a naufragar. Pero si por otro lado el horizonte, la esperanza, el deseo, siguen siendo el fin para la humanidad, a la vida se le otorga un significado. En esta encrucijada, entre si la vida tiene o no sentido, se haya, según mi punto de vista, el meollo de la trama teatral “Al horizonte no se llega en una barca de papel”. La humanidad ha vivido en medio de esta encrucijada: o bien, la vida tiene sentido porque el hombre por naturaleza inconsciente arrastra una memoria condicionada; o bien la vida carece de significado porque el pasado para el pensamiento abstracto no existe y el futuro será siempre una invención sobre su pedestal. Hasta donde alcanzo ver, esta obra teatral, que la enmarco dentro de los cánones de la filosofía existencialista, posibilita la reflexión de ambas condiciones de la existencia.

Usando una posibilidad concreta de la vida cotidiana, la del triangulo amoroso, Ernesto García y su tripulación se embarcan en un largo viaje que al final no tiene sentido. Y tal parece que la realidad actual le da la razón. Todas las relaciones amorosas por lo general, no son en el fondo una relación de amor. Siempre una riña, siempre la angustia, siempre el temblor, siempre el miedo. Los amantes no existen; existen las cosas y los objetos forman la relación. La palabra amor es solo una excusa para seguir buscando el horizonte.

No dejo de mirar que hasta yo estoy marchando en un barco de papel. Pero se que algún día mi barco sé hundirá. ¿Qué debo hacer para que esto no suceda?

Anónimo dijo...

que cantidad de faltas de ortografia

Anónimo dijo...

que cantidad de faltas de ortografia de que, comemierdon?