lunes, 27 de diciembre de 2010

El arte de ser libre

por Ángel Velázquez Callejas

El hombre desde hace un siglo ha aumentado desproporcionadamente su capacidad de soñar. Sueña más que nunca. Y es obvio. El soñar se ha convertido en un medio de vida, en algo significativo para mantenerlo vivo: el día que deje de soñar, morirá.

El hombre tiene miedo, por eso sueña constantemente. Es una máquina de producir sueños. ¿En quién entonces apoyarse? El soñar es la dependencia más sutil actualmente, porque se puede soñar con Dios, con la determinación histórica, con el post art, con la muerte, con lo que te venga en ganas para salvarte, pero todo será un sueño. Los sueños se reproducen de acuerdo a las circunstancias culturales existentes; ahora ha llegado el gran sueño, el sueño de ser libre en lo individual, pero eso sigue siendo un sueño. Ese soñar la libertad desde lo individual demuestra, diáfanamente, la gran crisis existencial que atraviesa el hombre actual. Antes, soñaba pero en una medida proporcional a sus circunstancias culturales. Se creía una masa abstracta. Ahora sueña invadiendo el propio formato positivo de la individualidad. Sueña consigo mismo para salvarse a sí mismo. El hombre sigue desconociendo el arte de ser verdaderamente libre.

Aun cuando la poética cognitiva haya revelado que la metáfora no es una figura del lenguaje ni una figura literaria, sino una forma más del pensamiento, ello no ayuda a desatendernos de esa imbricación imaginaria de que están formados los sueños.

No hay evidencia clara que dé fe sobre el basamento que llevó a Walter Benjamin a declarar que la “historia es un caos”. No hay nada más parecido a la Historia, decía Benjamin, que un “galimatías”. No estaba incorrecto en este planteamiento si nos basamos en la historia de las guerras. Pero significar que la Historia en sí misma es un caos es muy atrevido. ¿A qué historia se refería Benjamin? Su atrevimiento es significativo. Debió soñarlo e intuirlo a fuerza de imaginación. No pudo ser de otro modo. No hay otra forma de arribar a semejante conclusión. Pero darse cuenta que la estructura de la Historia es fenomenología aparente, que en realidad lo que reina es el caos, nos invita a reflexionar sobre un tópico que las ciencias sociales y el arte siguen obviando: el carácter del despertar humano, el carácter simbólico de la libertad.

El arte tiene una doble función básica. Quizás el sujeto artístico no se percate de la totalidad de esa función, pero un objeto artístico puede mostrarnos las dos dimensiones de la realidad y la existencia: lo real y lo irreal. Una historia nos puede estar dando la sensación de la trama, del discurso lógico, pero al mismo tiempo, si nuestra observación es correcta y profunda, nos representaríamos también la visión de ese “caos” del que habla Benjamin. La sentencia de que hay que “tener ojo para ver” nos transporta a la otra dimensión del proceso, a la del caos. Hay metáforas artísticas que han intentado fotografiar la imagen del caos, pero son demasiado realistas y olvidan la otra dimensión. Lo que proponía Benjamin se basaba en una verdadera visión: la interrelación de los opuestos, entre lo coherente y lo caótico. Nuestro arte está lleno de coherencia, sin mostrarnos un ápice del caos que lo rodea. De ahí la derivación de los sueños.

Para que se entienda mejor lo que estamos aduciendo, dejemos que nos lo cuente una imagen cinematográfica. El genial realizador japonés Akira Kurosawa ha puesto en escena lo que revela el sueño, la manera de cómo la humanidad ha estado soñando la realidad. De los ocho dreams que constituyen la realización filmográfica de Kurosawa, uno me parece ejemplar para lo que queremos indicar. Precisamente se titula Crows (Cuervos), paralelo a lo que Lezama inquirió sobre el significado mitológico del cazador de cuervos. El sueño, en la escena fílmica, se revela mediante la figura del pintor holandés Vicent Van Gogh.

Se trata de un pintor que deseaba conocer el significado de los lienzos de Van Gogh. De modo que no sólo había una actitud crítica hacia sus cuadros sino una tremenda influencia de su técnica pictórica. Pero mientras observaba los lienzos del pintor holandés, ningún sentido significativo obtenía. Siempre lo mismo. Con mucho, sólo podía observar el detalle, los trazos, los colores, las figuras objeto de arte, pero nada revelador sucedía. Extenuado de observar cuadro por cuadro la exposición, decidió relajarse, olvidarse de esos detalles, y fue cuando algo revelador sucedió: no son los detalles, los trazos, la técnica pictórica, la figura objeto de realización lo significativo en los lienzos de Van Gogh, sino el espacio gnóstico que yace oculto en la interioridad del creador. ¿Cómo expresar el espacio gnóstico en los lienzos de Van Gogh mediante una proyección visual, si es que este tipo de espacio no puede ser visto en sus detalles como una cosa en sí? En eso radica la genialidad del realizador.

Kurosawa es un maestro interesado en el cine meditativo, alguien que observa más allá de la figura y el detalle y se sumerge como todo un soñador en el misterio de la vida. Desde luego, lo que le interesa al realizador japonés es revelar que Van Gogh es tan vital, tan consciente de lo que pinta, y cómo el pintor y la pintura se disuelven en el lienzo y pasan a formar parte de un espacio infinitamente incognoscible. Todos los lienzos de Van Gogh incitan –es la mirada del realizador-- a que el observador descubra en qué parte del lienzo se halla el pintor. Con la mirada directa no lo hallará, con el yo que conoce no lo encontrará, pero con la mirada oblicua, al decir de Lezama, se revelará. Esa mirada desde donde se revelará no puede ser el ego, la dualidad; tiene que trascender, tiene que atravesar el lienzo y llegar hasta el mismo Van Gogh. ¿Dónde se encuentra Van Gogh? El pintor lo hallará en todas las partes del lienzo. Se da cuenta que todo ese tiempo había estado soñando, alejándose de la realidad. En eso consiste todo el diálogo visual y verbal entre el pintor y Van Gogh. Veamos.

En medio de un paisaje que lo ocupa todo, que se hace infinito y que al mismo tiempo es un paisaje resultado del pincel de Van Gogh, el pintor ordinario se le acerca y le pregunta: ¿Tú no eres Vicent Van Gogh? A lo que se responde con una pregunta: ¿por qué no estás pintando? Es extraordinariamente significativo este primer diálogo. Van Gogh no responde a la pregunta, sino que salta por encima y en vez de responder hace la pregunta. Entre ambas entidades verbales, se produce un salto, un vacío, un silencio. En ese salto, donde no existe comunicación alguna, va respondida la pregunta del pintor. Si se está atento, consciente de la unidad entre la pintura y el pintor, se nos puede revelar el significado de la respuesta. En ese salto, donde evidentemente no hay comunicación, se halla oculto el espacio gnóstico. Van Gogh le está indicando, por mediación de ese salto, que el “tú eres” no es la esencia de Van Gogh, sino una expresión para designar un falso centro, un ego, por el cual queda separado el pintor de la pintura.

La pregunta de Van Gogh –que no es más que una respuesta sobresaltada-- hacia el pintor ordinario encierra un poderoso significado que abre el dialogo directo desde sí mismo, desde el origen, desde la raíz, desde lo que Lezama llama “Casa del Alibi” y Martí denomina “Patria”. Las preguntas desaparecen de la escena. No es un monólogo lo que se establece, sino la experiencia, la esencia, la unidad, la verdad, hablando por sí misma. “Para mí –dice Van Gogh-- este paisaje es increíble. Los paisajes que parecen un cuadro no llegan a cuadro. Si mira con cuidado, toda la naturaleza tiene su belleza. Cuando aparece esa belleza natural me pierdo en ella. Y luego, como en un sueño, el paisaje se pinta a sí mismo para mí. Si, consumo este paisaje natural, lo devoro entero, completamente. Y luego cuando acabo… el cuadro aparece completo ante mí. Pero es tan difícil mantenerlo adentro”.

“El paisaje se pinta a sí mismo para mí”. Es para Van Gogh el único modo real de concebir el mundo. Real en el sentido que se origina en el interior, en el alma. En el interior se halla el único modo absoluto de estar seguro de la realidad. En este sentido el paisaje no surge del mundo exterior, sino de su creación interior. De lo contrario puede comprobarse que es como un sueño. Nunca se podrá estar seguro si no es del mundo interior. Y de ahí surge la naturaleza de cómo Van Gogh concebía sus lienzos. Por ejemplo, la esencia de la teoría del eminente filosofo francés Georges Berkeley radicaba en demostrar que la existencia, el mundo exterior, era una ilusión y una forma irreal de suceder el mundo, puesto que nadie pudo demostrarle lo contrario. ¿Cómo saber si el mundo exterior es irreal o no si se le puede realizar en sueño también?

¿Y entonces qué haces?, vuelve a preguntar el pintor ordinario. A lo que Van Gogh responde: “Trabajo, me esclavizo, me conduzco como si fuera una locomotora”.

Ese es el significado más auténtico de un pintor, de un creador. Danza de éxtasis, de gozo, de dicha, de felicidad, porque la pintura abarca la totalidad del momento, del instante, del presente, cuyo único espacio/tiempo ocurre donde la realidad aparece existencialmente viva y real. Cuando el creador se halla separado de la creación no hay arte posible, hay sólo una imitación. Pinta pero no revela nada significativo en lo que expresa; el paisaje le llega prestado, lo toma del mundo exterior y luego lo proyecta. A lo sumo puede convertirse en un gran pintor técnicamente. Pero un Van Gogh tal y como Kurasawa lo mira es un modo de trascender el entendido falso mundo de las artes visuales. Van Gogh se despide del pintor ordinario diciéndole: “El sol me obliga a pintar. No puedo perder el tiempo hablando contigo”. Y de pronto Van Gogh desaparece de su vista; el pintor lo busca por todas parte del infinito paisaje y no lo encuentra, y en el horizonte, en la lejanía un vislumbre, una señal de Van Gogh, aparece levantando el vuelo, como las palomas levantan el vuelo de la tierra al cielo.

El pintor ordinario entra a su estado normal, sale del lienzo y no escapa a que todo había sido un sueño. De ahí que el realizador acuda, en el primer acto, a un recurso metafórico visual y lo designe into the canvas. El observador tiene que entrar en el lienzo, si quiere de veras hallar el significado oculto de la realización del pintor holandés. Y es entonces cuando comienza la búsqueda; la duda pone en tela de juicio lo que hasta entonces se conoce como un mundo real y existencial. Ahora el mundo comienza a verse como un sueño. Y es así, el mundo ante la perspectiva de una mirada oblicua, se vuelve sueño. Lo coherente se transforma en caos. Entonces el hombre comienza a saborear la libertad.

25 comentarios:

Toussaint de Argote y Sotomonte dijo...

Yo sueño con una Cubaguahaití reunificada siguiendo el modelo de la reunificación alemana. Cuba Inglesa y Cuba Haitiana comparte el Sunshine Award 2010. FELICIDADES. El premio es un aliento para seguir luchando por la reunificación de Cuba y Haití en lo que fuera la mítica Cubaguahaití. Muchas gracias por el apoyo. Unánse, amigos, a los Comités Cubaguahaitianos que muy pronto llegarán ahí a donde usted se encuentra. Súmese pronto a la Marcha de Little Haiti a la Pequeña Habana si se encuentra en Miami.
Gracias.

Anónimo dijo...

Caballeros de Sagüé por la Reunificación Cubaguahaitiana. Presentes!

Anónimo dijo...

Inviten a Josán para que los apoye con una papalotada.

Anónimo dijo...

Y a Ernesto G para que filme la marcha con los papalotes de Josán y el premio Sunchine Award.

Anónimo dijo...

ya no critican a Callejas, parece que lo que escribe nadie lo entiende. nadie le importa.

Anónimo dijo...

un buen trabajo Callejas,no pueden criticar a causa del nivel; ellos estan muy por debajo, ratas inmundas.

Anónimo dijo...

Las galimatias de Callejas

Jodon dijo dijo...

Cono, este texto si me gusto, kurasawua sonaba con ser libre

Anónimo dijo...

Dejate de ironia 08:51, que ahora si Ernesto G entendio. Lo unico que sabe es sobre videos, por eso entendio a Kurasawua. A callejas nadie lo entiende.

Anónimo dijo...

Empezaron a tirarle a Callejas, dejen tranquilo a ese tipo que no se mete con nadie.

Anónimo dijo...

El señorío de la prosa y el pensamiento de Callejas lamentablemente está al alcance de unos pocos. En eso debemos trabajar, en lograr que cada vez más lectores entiendan a Callejas, superando sus limitaciones y creciendo intelectualmente. Ser cultos para ser libres.

Anónimo dijo...

Como reza el enunciado del blog “La Primera Palabra” de Heriberto Hernandez, “un escritor debe escribir lo que tiene que decir…” y Callejas escribe lo que dice. Los que critican dicen pero no escriben.

MALA UVA dijo...

QUIEN HABLA TANTO DE LA LIBERTAD TEN POR SEGURO QUE NO PUEDE SER MAS QUE UN ESCLAVO,EL QUE ES LIBRE SIMPLEMENTE LO ES,LA LIBERTAD ES PERSONAL.

MALA UVA dijo...

OTRA COSA QUIEN HABLA MUCHO Y NOS DISPARA ESOS MAMOTRETOS SOLO TIENE 3 CAMINOS
1-TRATA DE ENGAñAR A LOS DEMAS
2-SE ENGAñA A SI MISMO
3-LE ENCANTA ESCUCHARSE A SI MISMO

Anónimo dijo...

Mala Uva, parecen te cuadran los escritos de Callejas. Ponte el traje. Debes sufrir ser libre. Si la libertad es personal como dices, porque no te callas. El primer enganado eres tu. Reacciona como un verdadero esclavo. Deja a la gente que exprese lo que le venga en ganas. Esa es una forma de ser libre. A ti parece en Cuba te dieron golpes, te patearon el culo, callaste y ahora aqui, en Miami, eres criticon. Callejas continua escribiendo sobre el tema, muchos lo necesitan.

Anónimo dijo...

Mala Uva la libertad es personal y como tu lo sabes. Quien te lo dijo. ?lo leiste en un libro o eres musico de oido? Recupera la vision bobo, de seguro la idea la recogiste de un lugar que no eres tu. Te engana tambien diciendo todas esas porqueria. callejas senala lo mismo, la libertad es personal e individual. No te diste cuenta, lo que dices lo plagiaste sin darte cuenta del texto de Callejas. Dejas de repetir lo mismo. Aprende a leer simbolicamente cabron.

Los relatos de Maurice Sparks dijo...

Como se lee simbolicamente? Se escribe en simbolos, pero no se lee simbolicamente. Leer es un acto decodificador, interpretativo.

Anónimo dijo...

el acto descodificador es simbolico. Es una actitud de la consciencia. Detras de una frase esta el significado ausente. Es leer simbolicamente. Sino preguntar a Umberto Eco.

Los relatos de Maurice Sparks dijo...

Bueno, entonces tráeme la cita de Umberto Eco para descodificarla, pero no de manera simbólica. En algo tienes razón: todo acto pudiera ser simbólico.

A lo que me refería es que los símbolos se crean en el acto de escribir (ya sea intencionalmente o por mero accidente) no en el acto de leer. Lo que hace el lector es imprimirle un significado a lo que lee. Descodificar los símbolos. Me parece que lo que tú quieres decir es que leer es ambas cosas: un acto descodificador y codificador. Y en eso llevas razón.

Anónimo dijo...

todas las codificaciones y descodificaciones son falsas, tal como son los simbolos. De donde voy a sacar la cita de Eco. Tu parece un semiotico burlon. me das razon en algo que ha sido una invension humana. todas las palabras son inventadas, no tienen raiz terrenal.asi que no te tome el tiempo discutiendo cosas sin importancia.

Anónimo dijo...

las codidificaciones, amigo callejas, son el reflejo de las descodificacion que ejecuta el individuo en el momenot en que intenta establecer un paralelo entre el simbolo y su significado. Por supuesto, esa linea no es recta. Quizas no sea una linea sino una acumulacion de puntos. La semiotica es ese paso hacia lo oscuro asimilante, la asimilacion esclarecedora. Has leido muy mal a Umberto Eco. Es decir, te has quedado en los ecos y has mal entendido la voz.

Anónimo dijo...

Si, pero como dice muy buen amigo Callejas, la vida es un dueno, es decir, el hombre es regido por los avatares de su propio destino. la significancia del nombre arroja poca luz sobre la fuerza de los hechos. Es un tema escabroso pero merece la pena ser explorado.

Anónimo dijo...

La voz de Eco no es tan importante para entender los suenos. Eco es un ser aun dormido en el sueno del significado y el significante. Su obra no ofrece una transformacion directa a la neorosis intelectual del academico occidental. Tu lo has leido bien porque yo lo he leido mal. Esa es la dicotomia del sueno, que miramos las cosas diferentes. Eco cree en la existencia de una estructura ausente en la descripcion, pero e debido a falta de vison directa. La semiotica no esclarece nada especial a no ser la composion de los suenos linguisticos. La vida esta ausente de significado y significante. Eco invensiono todo eso sacandolo de la lingustica estructural. Y eco miente como miente Callejas.

Anónimo dijo...

que cripticos se me ponen estos chicos

Anónimo dijo...

Asimismo, usan a Callejas para cripticiar.