martes, 21 de diciembre de 2010

Pedro Merino: La expedición

La nave amartizó en un valle. Por los alrededores no se veía nada. Sólo una roja niebla se movía por la superficie. Los terrícolas caminaban a tientas. Se tocaban para no perderse. Si alguien caía, su compañero lo ayudaba a levantarse.

Pasan unos minutos. Comienzan a vocear a los primeros expedicionarios. La respuesta es un silencio. Escuchan un eco. Vocean frases amistosas. Nadie responde.

De repente, entre la niebla alguien parece moverse. Va hacia ellos. Se detiene.

El jefe de la expedición le sale al paso. Queda sorprendido por la forma del desconocido: se mueve en el aire, es alargado y húmedo. Agarra al jefe por el cuello y lo levanta del suelo.

Más tarde supieron que era un reptil. Los tenía acorralados.