lunes, 6 de julio de 2009

El complot contra Honduras

¿Puede hablarse, a estas alturas, de complot contra Honduras? Seguramente. Y no porque se condene casi unánimemente el hecho -para gustos se han hecho las interpretaciones- de que se expulse del país al ex presidente Zelaya, sino porque no ha habido una sola denuncia, crítica o especificación de los gobiernos y organismos involucrados en la condena a Honduras en lo que se refiere a las numerosas violaciones del estado de derecho cometidas, previamente, por el expulsado.

Es decir, toda acción tiene su consecuencia. Cuando Zelaya violó una por una las reglas del juego democrático, comenzando por las que establece la Constitución que juró obedecer, estaba arriesgando su pellejo presidencial. El presidente, al menos en Honduras, no está por encima de la estructura constitucional, democrática, legal, que se ha dado el país, sino a la inversa. Y es este detalle, primordial en toda esta historia, el que debería guiar los pasos de la comunidad internacional.

Ahora ya hay un muerto, quizás dos, que habrá que cargar a la irresponsabilidad y miopía política de quienes, por activa o por pasiva, dan ala a Zelaya. Y no sólo ala retórica, pues las denuncias de financiamiento a los “seguidores” de Zelaya, procedente de Venezuela y Nicaragua, son cada vez más abundantes. Por cierto, ya Daniel Ortega, por si no bastara Hugo Chávez, ha amenazado con intervenir directamente.

Con el complot contra Honduras, la comunidad internacional está sentando un peligroso precedente. Por primera vez en mucho tiempo, en una región institucionalmente tan frágil como la latinoamericana, la democracia, su marco constitucional, sus leyes, funcionan en tanto dique de contención contra la marea del totalitarismo. ¿Y cómo reaccionan los gobiernos y organismos llamados a proteger el estado de derecho, aquellos que supuestamente deberían aplaudir el buen funcionamiento de dichas estructuras e instituciones? Se complotan contra quienes defienden la legalidad y lo hacen de la mano, precisamente, de un militarote confeso y de un organismo desprestigiado: el golpista Chávez y la Organización de Estados Americanos (OEA).

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Si un general cubano le diera un golpetazo a Raúl Castro, ¿sería de recibo que la OEA invocara la Carta Democrática y amanezara con el aislamiento internacional de ese gobierno poscastrista?

Oswaldo Payá y otros disidentes empachados de democracia pro forma, ante ese hecho consumado ¿pedirían la inmediata restitución de Raúl Castro en su 'legítimo' cargo de 'presidente constitucional', elegido con el 99,99 % de los votos en una perdida circunscripción, temerosa y despoblada, de Santiago de Cuba, creo que en el municipio de Songo La Maya?

Qué asco me da la OEA, el ALBA, la ONU, la UE y hasta el mismo Obama. Ahora resulta que existe un bloqueo bueno y otro malo, según el prisma y la conveniencia de Chávez, que es quien realmente corta el bacalao en la OEA --e incluso en la Asamblea General de la ONU a través de D'escoto, el cura sandinista y compinche liberticida, lobo de la misma camada castrista.

Yo creo que los golpes militares son condenables si son para instaurar una Junta o dictadura militar; pero si son para salvar la Constitución o para salir del chavismo y el castrismo, bienvenidos sean.

Los cubanos no tenemos que andarnos con hojitas de parra. Un hombre como Insulza, que declara que Fidel Castro es la mayor fuente de legitimidad del régimen cubano, en materia de democracia anda muy por debajo del general Romeo Vázquez, el héroe hondureño que sacó a Zelaya del país en pijamas, sin sombrero y sin presidencia. Una descortesía, tal vez. Pero yo, por mi parte, lo único que le criticaría es que no lo sacara en calzoncillos, para que el mundo entero se hubiera muerto de la risa. ¿Te imaginas esa foto? Zelaya sin el sombrerón Stetson y con sus matapasiones made in Taiwan. Tremendo palo fotoperiodístico....

Gracias, Añel, por tus inteligentes artículos,
Nicolás Águila

Cuba Inglesa dijo...

Gracias a ti Nicolas!

Anónimo dijo...

Para Anonimo1

Usted escribe "ahora resulta que hay bloqueo bueno y otro malo" y mas adelante dice "Yo creo que los golpes militares son condenables si ..." no le parece que esta haciendo lo mismo que critica? el color de las cosas depende del prisma con que se les mire... todo el mundo recuerda todo lo malo que hizo Hitler pero nadie se acuerda de que fue Truman el que tiro las bombas atomicas en japon cuando ya japon no ofrecia ningun riesgo.La historia (como siempre) es de quien la narra.

Anónimo dijo...

que Japon no ofrecia ningun riesgo??? Bueno, el emperador seguia enviando a matar y a morir a sus soldados, cercenando miles de vidas inocentes cuando ya sabia que no podia ganar. Se le dieron varios ultimatums, fue Japon quien le declaro arteramente la guerra a USA y practicamente la obligo a entrar en la guerra, y sencillamente USa no estaba dispuesta a seguirle regalando vidas norteamericanas a unos fanaticos. Capiche? Si jodes, te joden, y si jodes en grande, te pueden joder mas en grande todavia.

Anónimo dijo...

El problema de los golpes militares de los años 60 y 70 en Latinoamérica no ha sido tanto el hecho mismo del golpe como el haber instalado largas dictaduras castrenses.

Por ejemplo, un buen caso de estudio: Brazil, 1964. Un presidente desequilibrado llamado Joao Goulart se tocaba con whisky mezclado con anfetaminas para vencer el miedo escénico y soltarse la lengua. Y un buen día, influido también por las arengas de su cuñado castrista ((Brizola), se dirigió al Ejército incitando a los soldados abiertamente a la rebelión. Eso no lo puede hacer ningún presidente. Y en ese caso los militares están llamados a intervenir, lo mismo que cuando existe una situación de caos o ingobernabilidad, o simplemente de abusos de poder por parte del Ejecutivo.

Días después del discurso frenético de Goulart, los generales le dieron un golpe al presidente irresponsable. Y hasta ahí, santo y bueno. El problema fue que la junta militar estuvo como dos décadas en el poder, lo cual no se justifica de ningún modo, si bien es verdad que era un momento álgido de la Guerra Fría, cuando Castro alentaba, entrenaba y financiaba a los guerrilleros urbanos y asaltantes de bancos en Brasil, sembrando la subversión en todo el Continente. E incluso más allá.

De ahí que yo aplauda el 'golpe' hondureño sin ningún complejo. No pusieron a un general al mando del país. No pisotearon las instituciones. Sólo desalojaron del poder a un chavista empecinado en implantar una dictadura por la vía institucional. Y ¿no será eso un golpe de Estado peor?

Entiendo que los presidentes del área no estén nada de acuerdo con el golpe, porque eso les pudiera ocurrir también a ellos mismos. Pero yo tengo la enorme ventaja de no ser presidente de ninguna republiqueta bananera latinoamericana y puedo hablar sin cortapisas. Contra Chávez y Castro, lo que sea. Y punto.
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De todos modos, ha sido desproporcionada la reacción internacional con relación a la pequeña Honduras, mientras que con el golpe electoral de Ahmadineyad en Irán fueron más que cautelosos.

El secretario general de la ONU deploró en términos fuertes la muerte de un joven cuando la turba zelayista pretendía tomar el aeropuerto de Tegucigalpa. ¿Qué gobierno del mundo, reconocido o no, civil o militar, democrático o dictatorial, va a permitir que una turba manipulada se apodere de un aeropuerto? Es curioso que el señor Ban Ki-moon les llame 'manifestantes pacíficos' a los gamberros zelayistas venidos de todas partes del país (incluso de Nicaragua) y pagados con dinero chavista. Pero, sin embargo, el régimen chino acaba de matar salvajemente en Xinjiang a más de 150 manifestantes pacíficos (y ésos sí que lo eran de verdad); mas ¿qué tiene que decir el secre gral de la ONU sobre China? Simplemente les pide a los mandarines chinos que actúen con "contención". O sea, les suplica que administren mejor las muertes, que no maten tanto ni tan deprisa. No me toquen las pelotas.

Gracias, Añel, por permitirme esta descarga catártica.
Nicolás